En la zona de San Francisco 37 de Tolosa, se levantará un nuevo bloque de viviendas en la parte trasera de la villa Sagrado Corazón. Aunque la justicia ha avalado el procedimiento del Ayuntamiento, algunos vecinos aún lo cuestionan. La protección de esta villa, incluida en el catálogo de bienes de interés municipal, no genera consenso ni político ni ciudadano, enmarcada en la polémica urbanística de la zona.
La villa Sagrado Corazón, obra de Julián y Guillermo Eizaguirre de 1905, es el último chalet histórico en pie de los varios que distinguían el antiguo paseo San Francisco. A mediados de 2022, se aprobó su derribo para construir dos bloques de viviendas. Sin embargo, pocos meses después, la asociación patrimonialista Áncora solicitó la intervención del Gobierno Vasco para salvar el inmueble, considerándolo "uno de los mejores ejemplos locales dentro de su tipología" y un "original ejercicio de eclecticismo". Posteriormente, en 2023, el Ararteko recomendó al gobierno autonómico su declaración como "patrimonio cultural", algo que también hizo la Comisión de Cultura del Parlamento Vasco.
Tras la llegada del nuevo gobierno municipal de EH Bildu, a principios de 2024, el chalet se incluyó en el catálogo municipal y quedó protegido ante el derribo. Esto obligó a proyectar, tras acuerdo con el promotor, una nueva promoción que condensaba las 23 viviendas previstas inicialmente en un único edificio de mayor altura. La polémica se inició tras la aprobación definitiva en pleno de esta modificación, con los únicos votos favorables del equipo de gobierno, y se encamina a ser un culebrón sin fin.
El último capítulo se centra en la protección de la villa Sagrado Corazón. Desde el PSE-EE critican que el actual gobierno municipal elaborara un catálogo de edificios protegidos "por su supuesto valor histórico-cultural", opinando que "por salvar un edificio de valor discutible, se actuó de forma precipitada". Esta crítica se enmarca en una denuncia más amplia del grupo socialista, que califica el proyecto urbanístico como "una chapuza en toda regla". "El coste de mantener en pie la villa lo pagarán las y los tolosarras para siempre, en especial quienes viven en el entorno", concluyen.
Por su parte, desde el Ayuntamiento defienden el desarrollo urbanístico como "única vía viable" para garantizar la protección del chalet histórico de San Francisco. "La protección de la villa responde al criterio profesional tanto de los servicios técnicos municipales como de diferentes instituciones y entidades patrimonialistas", indican desde el consistorio, añadiendo que el edificio "está considerado uno de los ejemplos arquitectónicos más singulares de Tolosa, destacando por su valor histórico, urbanístico y estético".
Opiniones variadas en la calle. Dejando a un lado el debate político, también hay división de opiniones entre los ciudadanos. "Hubiera sido una pena derribar un edificio tan característico de Tolosa", manifiesta un vecino. "Si los expertos consideran que se debe preservar, me parece bien. Que sirva como recuerdo de lo que un día fue el pueblo", valora otra tolosarra.
"De todos los chalets históricos que se han tirado, creo que este es el menos valioso", asegura otro ciudadano, mientras un último expresa: "No sé si hay razones artísticas o arquitectónicas para mantenerlo en pie, pero entiendo que los vecinos se quejen, porque el edificio que van a construir es enorme y no pega nada en el entorno. Seguro que había otras alternativas". Opiniones que alimentan un debate sin fin.




