Preocupación por la calidad de los comentarios en Internet

Responsables de medios digitales cuestionan el daño a la credibilidad por la participación de usuarios.

Imagen genérica sobre tecnología.
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Imagen genérica sobre tecnología.

La baja calidad de los comentarios en foros y medios digitales genera inquietud, y esto ha avivado el debate sobre los estudios del idioma.

La ingente cantidad de pasiones putrescentes que emanan de los sumideros de Internet ha llamado la atención. Amigos con blog han confesado verse tentados a abandonar ante el aluvión de comentarios de odio, dejados por una legión de trolls. Uno se queda perplejo al consultar las ediciones electrónicas de los periódicos, ante las groserías, pullas y calumnias que siguen a las noticias en un revoltijo informe y bilioso. Y uno se pregunta si los responsables de esas ediciones electrónicas son conscientes del daño que sufren la credibilidad y el prestigio de sus medios por esa acumulación de fango; y si lo son, por qué permiten su entrada y sedimentación.
Potenciada por el anonimato, la pasión putrefacta del odio ha llegado a Internet con la fuerza de una marea que todo lo anega… y no existe ninguna barrera jurídica que intente detenerla. Y cómo, mientras tanto, hemos empezado a preparar barreras jurídicas contra otros fenómenos que han florecido en Internet, que hacen infinitamente menos daño, como las descargas de canciones y películas (que, por cierto, son servicios de intercambio gratuito que los usuarios realizan sin ánimo de lucro), uno puede preguntarse si no hay alguien que se beneficia de mantener Internet como un desagüe de odios.
También ha surgido un debate en torno a los estudios del idioma. En los exámenes de selectividad, se considera normal que los estudiantes deban enfrentarse a textos complejos en castellano, pero se ha criticado que los textos en euskera sean demasiado fáciles. Este sistema ha alimentado durante años la falsa idea de que 'se puede aprobar la asignatura de Euskera sin saber euskera', y esto aumentará el asombro ante los exámenes que exigirán un nivel de lengua y literatura en el futuro.
Pasión putrefacta, bilis, pullas, fango y odio serán habituales en el futuro, no solo en la sección de comentarios, sino también entre quienes redactan las noticias en algunos medios.