La Diputación Foral de Gipuzkoa ha proyectado una inversión de aproximadamente 150 millones de euros en la carretera N-I a su paso por Andoain, un tramo por el que circulan a diario más de 73.000 vehículos. El objetivo principal es optimizar la fluidez del tráfico, evitar las retenciones habituales y mejorar la calidad de vida de los residentes cercanos, especialmente mediante la reducción del ruido.
Este mismo año, Félix Urkola, Diputado de Infraestructuras y Vías Públicas del Gobierno Foral, presentó el proyecto de una nueva conexión en forma de lazo que enlazará la autopista A-15 con la N-I. Dicho proyecto estará próximamente en exposición pública, y se prevé que las obras comiencen en los primeros meses de 2027. Sin embargo, esta es solo una de las actuaciones contempladas, que incluyen también el soterramiento parcial de la vía.
Una de las actuaciones más novedosas y espectaculares es la cubrición de unos 240 metros de la N-I en el barrio de Mimendi. Esta medida busca mitigar el considerable ruido generado por la carretera, dada la proximidad de las viviendas. Además, la superficie cubierta ofrecerá la oportunidad de crear un nuevo espacio cuya urbanización se definirá en colaboración con el Ayuntamiento de Andoain.
El resto de las actuaciones planteadas persiguen retirar los movimientos internos de Andoain de la N-I, clarificar accesos y salidas conflictivas, y reducir el ruido mediante pantallas acústicas y barreras naturales de vegetación a lo largo del río Oria y en el entorno del Paseo Miranda.
La primera obra en iniciarse será la del lazo, que es el único proyecto ya redactado. No obstante, la Diputación publicará en los próximos meses los pliegos para la redacción del resto de proyectos, permitiendo que todas las actuaciones se desarrollen de forma escalonada.
La conexión actual entre la A-15 y la N-I no es capaz de absorber de manera fluida todo el tráfico. Los dos carriles de la autopista se reducen a uno para los conductores que se dirigen a la N-I en dirección Tolosa, lo que, sumado a un pronunciado descenso y una curva cerrada, entorpece la circulación, especialmente para vehículos pesados. El nuevo lazo, con un presupuesto de 57 millones de euros, consistirá en un viaducto de unos 600 metros que sobrevolará la N-I y girará a la derecha para alejarse de las viviendas.
Este proyecto estará pronto expuesto al público y se espera licitarlo a finales de este año o principios del próximo. La ejecución de las obras durará año y medio, y sumando seis meses adicionales para completar las conexiones, el nuevo enlace estaría listo en el primer semestre de 2029.
Además, para mejorar los accesos y salidas de Andoain, se crearán varias rotondas y un vial paralelo. Este último, de unos 650 metros, discurrirá junto a la empresa Sapa, permitiendo a los residentes de Andoain desplazarse de un extremo a otro de la localidad sin necesidad de acceder a la N-I ni atravesar el casco urbano.
También se prevén modificaciones en la zona de Txistoki, en sentido San Sebastián, para corregir y mejorar la salida hacia el centro de Andoain. Asimismo, se actuará en el entorno de Sorabilla, creando un nuevo acceso a la A-15 en dirección a Pamplona.
Según Félix Urkola, la N-I deberá permanecer operativa durante las obras, que se ejecutarán por fases para no interrumpir el tráfico. Se determinará cuidadosamente el orden de las actuaciones para minimizar las afecciones.




