Las rebajas de verano han dado comienzo en Euskadi, y el centro de Bilbao ha sido testigo del pistoletazo de salida. Desde primera hora de la mañana se han podido ver personas esperando en la apertura de las tiendas de la Gran Vía, la principal arteria comercial de la ciudad, aunque sin grandes aglomeraciones, a la espera del gran auge de compradores previsto para el mediodía.
Aunque tradicionalmente los descuentos comenzaban el 1 de julio, desde que se liberalizó el sector en 2012, las grandes cadenas de moda adelantan las rebajas a los últimos días de junio para impulsar las ventas y atraer a los consumidores más previsores. La mayoría de las ofertas comenzaron ayer en los canales online, y hoy han llegado a las tiendas físicas.
La tónica general entre los compradores es una estrategia mixta entre el online y el físico. Muchas personas aprovechan para consultar las webs y aplicaciones el día anterior, aunque se encuentran con que muchos artículos ya están agotados. "Ayer estuvimos ya mirando la web y tal, y estaban bastantes cosas agotadas", comentan unas jóvenes mientras buscan un top en una de las tiendas.
Esta nueva costumbre de compra lleva a muchos a hacer un pedido online y, al día siguiente, acercarse a la tienda física para seguir buscando. "Ya hicimos un pedido ayer, pero bueno, nunca está de mal mirar hoy también en tienda", explica una de ellas. A pesar de tener objetivos claros, también hay espacio para la improvisación.
Algunos consumidores acuden con una idea prefijada, pero no cierran la puerta a nuevas compras. "Vamos un poco a lo fijo, pero luego igual nos dejamos sorprender", señalan. Esta estrategia parece ser fomentada por las propias marcas, que utilizan la venta online como un reclamo para que los clientes acudan a los establecimientos, donde a menudo se encuentran con que los productos que querían ya no están disponibles en la web.
Frente al poder de las grandes multinacionales, el comercio local lucha por sobrevivir. Tiendas como La Pecera Concept Store no pueden competir con los agresivos descuentos y el calendario de las grandes cadenas.
A pesar de las dificultades, el comercio tradicional cuenta con el respaldo de sus compradores habituales, que valoran el trato cercano y el producto local, como el que se crea en Euskadi. "El comprador habitual de otras superficies también valora ese esfuerzo que se hace en el comercio más cercano", explican desde el sector. Por inercia, estas tiendas también ven un aumento de visitantes durante las rebajas y cuentan con una clientela fiel.




