La jubilación, un nuevo comienzo para un ciudadano activo de Sestao

Un ciudadano recién jubilado mantiene su energía y compromiso, participando activamente en diversas áreas de la comunidad.

Imagen genérica de un micrófono, sugiriendo un discurso o evento público.
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Imagen genérica de un micrófono, sugiriendo un discurso o evento público.

Un ciudadano de Sestao, recientemente jubilado, demuestra que la jubilación no es un final, sino una oportunidad para mantener la energía y el compromiso, participando activamente en la comunidad.

La jubilación no es el final de la vida, sino el comienzo de nuevas oportunidades, es el mensaje que transmite un ciudadano de Sestao. A sus 63 años, tras finalizar su vida laboral, esta persona mantiene su energía y compromiso, contribuyendo activamente a la comunidad.
Durante años, ejerció como ertzaina, una profesión exigente y de gran responsabilidad, donde madrugar era parte de su rutina. Hoy, sin embargo, sonríe al reconocer que no echa “absolutamente nada” de menos aquellos despertadores tempranos. La jubilación no ha sido para él un punto final, sino una continuación llena de actividad, proyectos y pasiones.

"La vida no se acaba cuando uno deja de trabajar. Al contrario, la jubilación es una oportunidad."

un ciudadano jubilado
Su implicación ha sido siempre notable, y por ello su trayectoria ha sido reconocida dentro del proyecto Erreferenteak, una iniciativa que valora a personas que, desde distintos ámbitos, contribuyen al bienestar colectivo. Este proyecto destaca el compromiso de estas personas, que encuentran protagonismo a través de sus aportaciones sin buscarlo. Este reconocimiento se materializará en una gala que se celebrará el 14 de este mes en la Escuela de Música.
Incluso antes de la jubilación, su vida ya estaba marcada por una intensa participación en múltiples ámbitos: el deporte, la cultura, el euskera y las comisiones de fiestas. Siempre había algo en lo que colaborar, organizar o mejorar. Reconoce que este compromiso, en ocasiones, le ha “robado tiempo” a su esposa, Inmaculada. No obstante, juntos han construido una rutina que incluye, cada año, al menos un par de viajes transatlánticos para visitar a su hija, su yerno y, especialmente, a su nieto. En estos viajes, expresa con orgullo su origen de Sestao.
Este vínculo con su lugar de nacimiento se ha manifestado de diversas maneras a lo largo de su vida. Una de las más singulares fue un proyecto personal que le llevó a recorrer toda Euskal Herria para conocer los pueblos con ayuntamiento, un reto que le ocupó seis años durante fines de semana y días libres. Su relación con el deporte también ha sido constante, participando en disciplinas como remo, fútbol, montaña y buceo. Para él, no se trata solo de competir, sino de construir comunidad. El año pasado, ser el pregonero de las fiestas de Sestao tuvo un significado especial, viviendo ese momento como un broche de oro a años de dedicación a su pueblo.