Se ha conmemorado el 45 aniversario de la creación de la Comunidad Autónoma Vasca, recordando los difíciles años iniciales de construcción de un país tras una larga dictadura. En aquel momento, aunque la ilusión y la esperanza eran predominantes, también existían dudas e incertidumbre, y el riesgo de una involución democrática era evidente.
El inicio de la década de 1980 fue particularmente duro. La violencia política alcanzó su punto álgido, con acciones de grupos armados que causaron la muerte de casi un centenar de personas. Además, grupos de extrema derecha también emplearon la violencia, asesinando a casi veinte personas. En este contexto, también se produjo el intento de golpe de estado en España, poniendo en jaque la estabilidad del país.
“"El País estaba destrozado en todos los órdenes: cultural, lingüístico, infraestructural, económico, sometido a un expolio fiscal tremendo… había que darle una medicina de urgencia."
El primer lehendakari tuvo que gestionar varias crisis graves, como la trágica explosión de gas en un colegio de Ortuella, donde fallecieron 50 escolares y 3 adultos, y las devastadoras inundaciones de 1983, que dejaron 34 víctimas mortales y cuantiosos daños materiales. A todo esto, se sumó el impacto de las crisis del petróleo de 1973 y 1979 y el declive industrial.
El gobierno inicial carecía de estructuras, personal, sede, capital o recursos suficientes. La Comunidad Autónoma Vasca nació sin autogobierno económico y absolutamente desequilibrada en este sentido. Sin embargo, gracias a la visión política y la habilidad negociadora del primer lehendakari, se logró un acuerdo para restablecer el Concierto Económico para Euskadi en diciembre de 1980, aunque no fue aprobado definitivamente hasta mayo de 1981.




