La ola de calor que azota Euskadi estos días se vive con especial preocupación en los colectivos más vulnerables. Es el caso de Pedro, un jubilado con problemas de salud que sobrelleva la situación como puede. "Yo lo llevo bastante mal, porque es que tengo cosas de corazón y demás", ha declarado. Su estrategia para sobrellevarlo pasa por "ventiladores, con frío, y cerrando, sobre todo, porque hay que tener en casa mucha oscuridad".
“"Yo lo llevo bastante mal, porque es que tengo cosas de corazón y demás"
La clave, según explica, es mantener las ventanas abiertas por la noche para generar corriente y cerrarlas durante el día para que el calor no entre en la vivienda. "No hay otra", sentencia.
La misma sensación de extrañeza la comparte Arantza, una mujer de 45 años que paseaba a su perro a primera hora de la mañana para evitar las horas centrales del día. Considera que el episodio de calor extremo "ha venido demasiado pronto". "En agosto una ola de calor, bueno, pero en junio tantas temperaturas..., yo no lo había conocido, la verdad", afirma. La idea de instalar aire acondicionado se le ha pasado por la cabeza, pero reconoce que "es un poquito caro" y que de momento hay que conformarse "con el ventilador y duchitas".
El aire acondicionado, antes un elemento más propio del paisaje mediterráneo, se ha convertido en tema de conversación en Euskadi. Mientras algunos ciudadanos ya lo han instalado porque consideran el calor "insoportable", otros creen que "cuatro días de calor no te merece la pena". Hay quien se lo ha pensado, pero aún no se ha decidido.
Frente a la tecnología, surgen soluciones tradicionales y el ingenio popular. "Con un ventilador y un botijo se pasa, no hay problema", asegura un ciudadano. Otros tiran de resignación y pragmatismo: "Meterte a la sombra, hidratarte y punto, ya está. Contra los elementos, no puedes luchar".
La percepción ciudadana de estar viviendo algo fuera de lo común está totalmente respaldada por los datos. Euskadi está registrando las temperaturas más altas conocidas en un mes de junio, con récords como los 41,3 grados de Loiu. La situación ha llevado a activar la alerta roja durante varios días consecutivos.
Enrique Armengol, delegado de la AEMET en Euskadi, califica el episodio de "extraordinario, excepcional". "Nuestra anomalía es superinfrecuente, que no nos ha pasado nunca antes en Euskadi. Estamos batiendo récords de series centenarias", ha explicado. La causa es una masa de aire subtropical que está alcanzando "latitudes más al norte de lo que nunca habían alcanzado".
El calor no solo se siente en tierra. La temperatura del mar también ha batido récords por segundo día consecutivo, marcando 25,2 grados en el Aquarium de Donostia. Según Armengol, son "temperaturas propias de una climatología del Mediterráneo".
Y la vista puesta en el futuro no alivia la situación. El modelo de predicción europeo refleja que, aunque con menor intensidad, el calor continuará durante las próximas seis semanas y que, en general, el verano será más cálido de lo habitual. "Para el verano va a hacer calor, claramente", confirma Armengol.
En cuanto a las lluvias, se espera que la cantidad sea la de un verano tipo, pero su forma ha cambiado. "No llueve igual", advierte el delegado de la AEMET. Las precipitaciones se están volviendo más torrenciales, con más días secos entre episodios de lluvia intensa, un patrón que acerca a Euskadi al clima mediterráneo: "Nos estamos torrencializando un poco".




