El sindicato ha señalado que la compañía ha decidido trasladar este servicio a Quirón Prevención tras la baja voluntaria de los dos médicos internos de empresa. Sin embargo, ESK ha sostenido que el principal problema no es únicamente la externalización, sino "la ausencia total de diálogo, periodo de consultas o acuerdo con la representación legal de las personas trabajadoras".
La organización sindical ha recordado además que el convenio colectivo de Tubos Reunidos establece expresamente que determinadas funciones médicas y de control de bajas deben ser desempeñadas exclusivamente por personal interno del grupo empresarial. Por ello, ha considerado que la dirección estaría "vulnerando el propio convenio colectivo que tiene firmado".
Según ESK, el texto del convenio recoge de forma reiterada la existencia de un Servicio Médico de Empresa como una estructura propia integrada en Tubos Reunidos, cuyos profesionales participan habitualmente en procesos internos, comisiones de trabajo y actuaciones coordinadas con la representación sindical.
El sindicato también ha advertido de un posible incumplimiento de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, al considerar que cualquier modificación relevante en la organización preventiva de la empresa debe ser consultada previamente con los delegados y delegadas de prevención.
"La situación concursal de Tubos Reunidos y la salida voluntaria de los médicos de empresa no permiten eliminar unilateralmente derechos, garantías preventivas ni estructuras acordadas colectivamente", ha subrayado ESK.
Ante esta situación, el sindicato exigirá a la dirección que revierta la externalización del servicio, al entender que la medida "no aporta absolutamente nada" a la resolución del concurso de acreedores y supone un ataque a derechos consolidados de la plantilla.
ESK también ha denunciado una segunda decisión adoptada recientemente por la empresa: la suspensión de los días de libre disposición generados por exceso de jornada diaria, semanal o anual. El sindicato sostiene que estos permisos corresponden a derechos ya devengados por la plantilla mediante horas extraordinarias y exceso de jornada previamente trabajados.
A juicio de la organización, esta medida tampoco responde a necesidades económicas reales de la empresa y representa "un nuevo recorte de derechos laborales".
Por último, ESK ha cuestionado el discurso de la dirección sobre su supuesta falta de capacidad de decisión en el actual contexto empresarial. "Resulta difícil sostener que la dirección ha desaparecido o no interviene en decisiones relevantes cuando continúa adoptando medidas de gran trascendencia sobre las condiciones laborales y los derechos de la plantilla", ha concluido.




