La Escuela de Ingeniería de Bilbao (EHU) y la Fundación The Pink Force se han unido para presentar el innovador proyecto 'The Pink Force Factory'. Esta iniciativa combina formación universitaria, robótica y acompañamiento emocional a menores hospitalizados con cáncer, mediante la construcción de réplicas del robot R2-KT, inspirado en el R2-D2 de Star Wars. Los estudiantes de la Escuela de Ingeniería participarán en el desarrollo de estos robots, que serán destinados al Hospital Universitario de Basurto.
El proyecto se enmarca dentro del congreso RBVM 2026 (Robótica, Bioingeniería, Visión por Computador y Automática Marina) y plantea dos formatos de creación: unidades de tamaño reducido, que se entregarán a menores y asociaciones, y robots a escala real, destinados a visitas hospitalarias.
“"Katie Johnson era una niña cuyo padre era amigo personal de George Lucas. A la niña se le detecta un tumor cerebral inoperable, que es la peor noticia que le pueden dar a una familia."
Andoni Serrano, presidente de la Fundación The Pink Force, ha explicado el origen del proyecto a partir de una historia personal vinculada a Star Wars y a la niña Katie Johnson. Serrano ha relatado que, a partir de esa situación, fans y expertos en robótica decidieron construir un robot inspirado en R2-D2. El color original se modificó al rosa, el favorito de la niña, dando lugar a R2-KT. 'Al final Katie falleció, pero los padres decidieron seguir visitando a niños y niñas en hospitales y llevando juguetes. Así nace la primera R2-KT', ha añadido.
Serrano ha subrayado que el proyecto se ha convertido en una red internacional de acompañamiento hospitalario. 'A día de hoy, esta es la segunda unidad funcional del mundo y ya hay 46 unidades operativas en 20 países, siempre nacidas de voluntarios', ha explicado.
El robot se maneja actualmente de forma manual mediante un mando de PlayStation, un sistema que la fundación reconoce como 'artesanal' pero efectivo en su objetivo principal: generar impacto emocional en los menores hospitalizados. 'Lo bonito es cuando aparece por un pasillo de hospital y los niños empiezan a oír los sonidos, la música… es cuando vemos la magia', ha señalado Serrano.
El proyecto, que hasta ahora ha crecido de forma voluntaria y no estructurada, entra ahora en una nueva fase de colaboración con el ámbito universitario. Según la fundación, el objetivo es dotarlo de mayor rigor tecnológico y ampliar su alcance. 'Lo que buscamos es la ayuda del mundo universitario. Necesitamos apoyo para que el robot pueda incorporar inteligencia artificial, reconocimiento facial y de voz, y deje de depender únicamente de la interacción manual', ha explicado Serrano.
Charles Pinto, director de la Escuela de Ingeniería de Bilbao, ha destacado el valor educativo del proyecto y su impacto en la formación de futuros ingenieros. 'Visitamos más de 62 centros al año buscando voluntarios y voluntarias. Este proyecto es un trampolín para las vocaciones STEAM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Artes y Matemáticas) y puede ayudarnos a equilibrar el acceso a las carreras técnicas', ha afirmado. Pinto ha subrayado además la dimensión social de la ingeniería: 'No creamos dispositivos porque sí. La ingeniería es una respuesta a las demandas de la sociedad. Si además conseguimos sacar una sonrisa a un niño que lo necesita, el proyecto ya tiene sentido'.
Itziar Cabanes, profesora de robótica, ha detallado la vertiente tecnológica del proyecto, que incluirá sistemas de visión, inteligencia artificial y reconocimiento avanzado. El modelo educativo se encuentra actualmente en su fase 1 de consolidación en España, basada en alianzas con universidades. Posteriormente, el plan contempla una fase 2 de expansión por Europa y una fase 3 de internacionalización hacia Estados Unidos y Asia. El proyecto también contempla el desarrollo de una versión más pequeña del robot, de unos 30 centímetros, pensada como herramienta educativa STEAM para centros escolares, con el objetivo de acercar la robótica a niños y niñas.




