El pasado fin de semana, Bizkaia disfrutó de su primer gran domingo de sol, atrayendo a miles de personas a la costa. Sin embargo, la falta de aparcamiento se hizo patente en varios arenales, como Karraspio (Lekeitio) y Gorliz, donde la Ertzaintza tuvo que intervenir para dirigir el tráfico y los conductores dieron vueltas buscando sitio.
La principal causa es que el número de plazas disponibles es insuficiente para la afluencia de bañistas. Además, la OTA (ordenanza de aparcamiento) no estaba activa, lo que provocó que los aparcamientos gratuitos se llenaran desde primera hora. Los ayuntamientos costeros reconocen el problema, pero señalan que la ampliación es difícil por motivos «urbanísticos o medioambientales».
Según datos oficiales, las playas vizcaínas tienen capacidad para 277.306 personas simultáneamente, mientras que las plazas de aparcamiento rondan las 7.000. Esto significa que los aparcamientos solo cubrirían aproximadamente el 5% de la demanda potencial, asumiendo dos bañistas por vehículo.
Por ejemplo, la concurrida playa de Ereaga en Getxo puede acoger hasta 21.332 personas, pero solo cuenta con unos 540 aparcamientos cercanos. Por ello, el ayuntamiento insiste en el uso del transporte público. En lugares como Gorliz, el problema se agrava, ya que la estación de metro más cercana (Plentzia) está a media hora a pie, y las 300 plazas disponibles son principalmente para residentes.
La Arena, la playa más grande de Bizkaia, con capacidad para 43.191 personas, dispone de alrededor de un millar de aparcamientos. El alcalde de Muskiz, Edu Briones, admitió que «nunca habrá suficientes plazas». En las playas de Sopela ocurre algo similar, con algo más de mil plazas reguladas para arenales que pueden albergar a más de 30.000 personas.
Como solución, algunos municipios como Plentzia o Muskiz han solicitado aumentar la frecuencia del metro y los autobuses para fomentar el transporte público y aliviar la presión sobre los aparcamientos.




