El Bilbao BBK Live celebrará su 20 aniversario en 2026, consolidando un notable éxito gracias a una combinación de “atrevimiento y una combinación de coherencia, adaptación y visión a largo plazo”, según explica a DEIA Yurdana Burgoa, la CEO de Last Tour, organizadora del festival de Kobetamendi. Burgoa destaca también como causa de su éxito “la especial relación lograda con Bilbao y el público”. El festival incluirá las actuaciones estelares de Calvin Harris, Idles, David Byrne, Robbie Williams, Richie Hawtin, Lily Allen o Belle and Sebastian entre el 9 y el 11 de julio.
Para Burgoa, sobrevivir 20 ediciones se logra a través de la audacia, la coherencia, la adaptación y la visión a largo plazo. El festival ha sabido evolucionar sin perder su identidad, cuidando tanto la programación como la experiencia global. La relación con el entorno, la ciudad y el público ha sido igualmente clave, construyendo un proyecto cultural con la apuesta conjunta de instituciones, patrocinadores, público, vecinos, ciudad, artistas y la propia promotora.
La CEO ha subrayado que el festival se ha convertido en una referencia internacional, y que los festivales actuales son espacios de encuentro que van más allá del consumo cultural, generando experiencias compartidas, identidad colectiva y momentos memorables. Aunque la música sigue siendo el eje, se construye alrededor algo más amplio: social, emocional y territorial. Last Tour cuenta con certificación B Corp en sostenibilidad, integrando el compromiso con el medioambiente y la cohesión social en su ADN.
Para conmemorar el aniversario, se ha diseñado una programación especial que se extiende a lo largo de todo el año, conectando música, cultura y territorio. El objetivo es celebrar el legado del Bilbao BBK Live y proyectarlo hacia el futuro, llevando su espíritu a nuevos espacios, públicos y formatos. Burgoa describe el cartel de este año como un reflejo de la visión del festival en 2026: una mezcla de artistas generacionales, nombres que definen el presente musical y propuestas que representan el futuro, conviviendo figuras internacionales, talento estatal, electrónica y artistas emergentes.
El festival sigue la tendencia general del eclecticismo en la conformación de su cartel, huyendo de la especialización. Burgoa explica que, a diferencia de otros festivales como el Azkena Rock Festival que tienen una identidad más reconocible, el Bilbao BBK Live apuesta por una programación más abierta y transversal. Señala que el ecosistema de festivales en Euskadi se encuentra en fase de consolidación, con una oferta amplia y diversa, y que el mercado es exigente y tiende a autorregularse, haciendo que la diferenciación y la conexión con la audiencia sean claves.
Respecto a las críticas sobre el modelo de festivales y la entrada de grandes capitales, Burgoa considera importante escuchar esas voces y destaca el reto de encontrar un equilibrio entre escala, sostenibilidad económica y calidad para el público. Subraya la importancia de la colaboración público-privada en el desarrollo cultural de Euskadi, señalando que los festivales generan valor cultural, posicionamiento y actividad durante todo el año, además de empleo y aportación al PIB a través de las industrias culturales y creativas.
Burgoa asegura que sus festivales garantizan el cumplimiento de la normativa laboral vigente y que la sostenibilidad social y medioambiental es un eje transversal y estratégico. Además de los grandes festivales, Last Tour organiza más de 650 conciertos al año en salas y espacios más pequeños, reconociendo la importancia de estos para el desarrollo de artistas y la conexión directa con el público, manteniendo viva la red de la música en directo.




