El deporte vasco vive una jornada clave, con el foco puesto en el baloncesto. El Bilbao Basket se enfrenta esta tarde a una cita con la historia en la vuelta de la final de la FIBA Europe Cup contra el PAOK griego. El conjunto bilbaíno necesita remontar una desventaja de seis puntos tras el 79-73 de la ida para levantar el título europeo, y lo hará con el apoyo de un pabellón de Miribilla que estará abarrotado por 10.000 espectadores.
El entrenador, Jaume Ponsarnau, ha destacado la importancia de gestionar la presión y convertirla en un impulso. Ha admitido que no tendría sentido dedicarse a esto si durante una final no se sintieran esos nervios. El técnico apuesta por centrarse en lo que el equipo puede controlar y "aprender de esos primeros 40 minutos". La clave, según Ponsarnau, será "intentar aprovechar que jugamos en casa, que es donde hemos jugado mejor al baloncesto esta temporada".
“"No tendría sentido que nos dedicásemos a esto si durante una final no tengamos aquí en el esófago, aquí esa cosita, ¿no? Esos nervios. La clave será intentar aprovechar que jugamos en casa, que es donde hemos jugado mejor al baloncesto esta temporada."
Desde la plantilla, el jugador Melwin Pantzar ha señalado los deberes del equipo para lograr la remontada. Ha explicado que, sobre todo en defensa, será crucial defender a sus dos escoltas bases, y en ataque, meter más tiros. Para Pantzar, la victoria significaría mucho: "Sería un sueño ganar dos títulos con Bilbao. No es nada fácil, así que ojalá el miércoles ganemos la segunda".
El ambiente de Miribilla se considera un factor decisivo, y en la retransmisión de Cope Más Bilbao, un colaborador, Roberto Arriaga, ha llegado a darle "siete puntos" de ventaja al factor cancha. Por su parte, el jugador Adam Jaworski se ha mostrado orgulloso de disputar su primera final continental, ya que era uno de los objetivos del equipo.
En el fútbol, el Deportivo Alavés prepara un partido crucial para su futuro en LaLiga. El equipo vitoriano recibe este sábado al Athletic Club en Mendizorrotza con el objetivo de sumar tres puntos que le acercarían a la salvación matemática. El entrenador del Alavés, Quique Sánchez Flores, ha preferido no hacer cálculos sobre los puntos necesarios para la permanencia y ha apostado por su filosofía del presente. Por su parte, el Athletic Club llegará a Mendizorrotza con la única baja de Beñat Prados y la consigna de su entrenador, Ernesto Valverde, de no confiarse. Mientras tanto, la Real Sociedad se encuentra en un momento de descanso tras tres empates y una derrota, con la fragilidad defensiva como principal preocupación.




