El Bilbao Basket se prepara para disputar una nueva final europea, enfrentándose a las elevadas expectativas que surgieron tras el éxito de la temporada anterior. Desde la dirección del club, se expresa una combinación de ilusión y responsabilidad, reconociendo que el buen desempeño deportivo es un reflejo del trabajo bien hecho. Sin embargo, también admiten que los rivales de este año son más fuertes y la presión es mayor.
“"Todos queremos ganar títulos, cómo no, pero que la gente repase a ver cuántos equipos han ganado dos finales seguidas. Es algo excepcional y vamos a pelear porque así sea."
La percepción del club hacia la FIBA Europe Cup ha evolucionado, pasando de ciertas reticencias iniciales a considerarla una competición valiosa. Lograr el título sería un hito histórico para cualquier club de Bizkaia, ya que sería el primero en conseguir dos trofeos europeos.
La organización de una final impone una alta exigencia al club, especialmente para una entidad de tamaño modesto. No obstante, la ilusión es el motor que impulsa a superar esta carga de trabajo adicional. El apoyo de la afición en Miribilla será crucial, y se espera que el pabellón se convierta en una olla a presión, dado que las entradas se agotaron rápidamente.
El club ha superado periodos complicados en los últimos años, logrando recuperar el orgullo de la afición. A nivel de gestión, se han resuelto cuestiones que parecían insalvables, y se busca fomentar el sentido de pertenencia al proyecto. De cara al futuro, la prudencia y la sostenibilidad económica son los pilares, aunque se aspira a crecer en el ámbito deportivo, siempre en función de los recursos generados.
Además, el Bilbao Basket ha abierto nuevas vías de desarrollo, como la cantera femenina y la modalidad 3x3. La cantera femenina responde al talento existente en Bizkaia, mientras que el proyecto 3x3 ha sido un acierto, atrayendo a nuevos patrocinadores y posicionándose en el circuito estatal.




