La futura pasarela de la Ría que unirá Barakaldo y Erandio toma forma

La primera pieza metálica de la estructura se instalará el próximo miércoles tras un viaje desde Vitoria.

Imagen genérica de obras de construcción.
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Imagen genérica de obras de construcción.

La construcción de la futura pasarela sobre la Ría que conectará Barakaldo y Erandio entra en una nueva fase decisiva, con la colocación de la primera sección metálica el próximo miércoles.

La construcción de la futura pasarela sobre la Ría que conectará Barakaldo y Erandio entra en una nueva fase decisiva. El próximo miércoles, 27 de mayo, se colocará el primer tramo metálico de la estructura, un hito visible de un proyecto que aspira a convertirse en una de las infraestructuras más emblemáticas de la movilidad sostenible en Bizkaia.
La pasarela forma parte del Plan Territorial Sectorial de Vías Ciclistas de Bizkaia y está concebida para conectar ambas márgenes de la ría mediante un recorrido seguro y accesible para peatones y ciclistas. El proyecto ronda los 29 millones de euros, tras la modificación contractual que amplió el alcance de la obra y extendió los plazos de ejecución. En su momento, la previsión de apertura se situó en torno al verano de 2026, aunque ahora los responsables técnicos evitan fijar una fecha cerrada. «El plan prevé fabricar e instalar aproximadamente una pieza al mes, de forma que la ejecución completa podría prolongarse un año o más», explicó Alejandro Godoy, ingeniero especializado en puentes y estructuras.
La pasarela tendrá 352,2 metros de longitud y seis metros de ancho, con tres metros para ciclistas, tres para peatones y una franja central de 0,50 metros con iluminación y mobiliario urbano. A ello se suma un vano central móvil de 60,2 metros que permitirá el paso de embarcaciones de grandes dimensiones. Su geometría curva, tanto en planta como en alzado, junto a su sistema móvil, exige una precisión de milímetros, algo que el responsable del proyecto, Gorka Marchán, define como un trabajo de «relojería». El tramo que se instalará el miércoles es el número 10, en Erandio, uno de los dos únicos que se montan desde tierra junto al del lado de Barakaldo. Mide 32 metros de longitud, ocho de anchura y unas 60 toneladas de peso, aunque se ha dividido en dos piezas para su transporte.

"El plan prevé fabricar e instalar aproximadamente una pieza al mes, de forma que la ejecución podría prolongarse un año o más"

Alejandro Godoy · Ingeniero especializado en puentes y estructuras
El traslado partirá por la noche desde Vitoria y estará coordinado por la Ertzaintza. El convoy pasará por La Avanzada, la salida de la Universidad y Astrabudua, donde será necesario desmontar señalización y otros elementos urbanos hasta llegar a la zona de montaje. La operación de izado comenzará a primera hora del miércoles y requerirá dos grandes grúas durante varias horas, con ajustes milimétricos en el encaje de la pieza. El resto de tramos se trasladarán mediante pontonas hasta Zorroza para su posterior ensamblaje y transporte por la ría.
¿Cómo funciona el sistema? La pasarela se compone de diez grandes tramos fabricados en acero S355 con protección especial para ambiente marino, descartando el acero corten por su peor comportamiento frente a la salinidad. Cada pieza se fabrica mediante procesos de corte, mecanizado, ensamblaje y soldadura de alta precisión. Uno de los elementos más singulares será el sistema de apertura del vano central, que girará 90 grados en sentido horario para liberar el canal de navegación.
El mecanismo funcionará mediante un anillo de giro en las pilas principales accionado por tres motores eléctricos, con doble alimentación eléctrica y un sistema de respaldo con grupo electrógeno. La apertura, prevista una o dos veces al mes para el paso de grandes embarcaciones, durará unos cinco minutos y se comunicará a la ciudadanía con 20 minutos de antelación mediante megafonía y señalización luminosa. El interior del tablero integrará conducciones eléctricas, sistemas de control, comunicaciones e iluminación. El proyecto incluye además dos mástiles cónicos de unos nueve metros, fabricados en Italia, y un sistema de contrapesos para equilibrar los tramos móviles, especialmente en la fase de cierre. Antes del montaje definitivo se realizarán pruebas de funcionamiento para garantizar el encaje milimétrico de toda la estructura.