La imagen fue capturada la primavera pasada en un huerto de Ordizia. Tras el reciente corte de la hierba, los insectos emergieron, y el petirrojo se mantuvo atento a la oportunidad.
Con su presa en el pico, el petirrojo buscó altura y, como se aprecia en la fotografía, se posó en el mango de una guadaña. El fotógrafo destaca que para lograr este tipo de retratos se requiere tiempo y paciencia.
“"Tiempo y paciencia, eso es lo que se necesita para conseguir este tipo de retratos."
El fotógrafo se inició en el mundo de la fotografía en el año 1980 junto a otros aficionados, adquiriendo desde entonces conocimientos básicos. Actualmente, es miembro de la asociación de fotografía Argizpi de Beasain y disfruta del ambiente del grupo. Sus géneros preferidos son la fotografía deportiva, los retratos y los paisajes.




