La labor de los voluntarios en carreras de montaña durante 25 años

Un vecino de Segura relata su experiencia y la evolución de su labor voluntaria en pruebas de montaña.

Señal de sendero de montaña con un valle verde desenfocado al fondo.
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Señal de sendero de montaña con un valle verde desenfocado al fondo.

Un vecino de Segura suma 25 años como voluntario en carreras de montaña, realizando controles de tiempo en la cima del monte Aratz y asegurando la limpieza del entorno.

Cuando comenzó su labor voluntaria, el control de tiempos en la cima del monte Aratz se realizaba de forma manual. Los voluntarios anotaban los dorsales y marcaban los tiempos con rotuladores, transmitiendo la información por radio. Con el paso de los años, la tecnología ha transformado este proceso, utilizando ahora chips y antenas digitales que envían los datos directamente a la meta.
La jornada comienza a las 05:00 de la mañana. Tras preparar el material, los voluntarios ascienden a la montaña para recibir a los corredores. Al finalizar la prueba, se encargan de retirar todo el material de señalización, dejando el monte en perfectas condiciones. Esta labor se vive como una jornada festiva, compartida con amigos y familiares.

"El primer año fuimos tres personas. Ahora, la tecnología ha cambiado mucho; nos dan una maleta con una antena que lee el chip y envía la información automáticamente."

un voluntario
A lo largo de estas dos décadas y media, han vivido diversas anécdotas. En 2011, por ejemplo, un parapente sufrió un accidente durante la carrera, obligando a los voluntarios a asistir al accidentado hasta la llegada de los servicios médicos. A pesar de los imprevistos, destacan que el trabajo en equipo y la afición por la montaña hacen que la experiencia sea muy gratificante.