Este encuentro, organizado por Aurtzaka Dantza Taldea, convirtió al municipio en un punto de reunión para dantzaris txikis procedentes de diferentes puntos de Gipuzkoa. La jornada estuvo marcada por un excelente ambiente y una climatología favorable que acompañó durante todo el día.
Desde primera hora de la mañana, los distintos grupos participantes comenzaron a llegar, llenando de color el entorno del parque Dolarea. En total, diez agrupaciones tomaron parte: Ostadar de Beasain, Oin Arin de Lazkao, Otsoak de Ataun, Goruntz de Gabiria, Lurra de Urretxu, Amets Bide de Ordizia, Ereintza de Orereta, Txori Txiki de Zumaia, Iztueta de Zaldibia y el anfitrión, Aurtzaka Taldea.
A las 10:45 horas, todos los dantzaris se concentraron en Dolarea, un espacio donde ya se respiraba un ambiente festivo y familiar. El sol y las buenas temperaturas propiciaron que cientos de padres, madres, familiares y vecinos quisieran acompañar a los más jóvenes durante toda la mañana, siguiendo de cerca cada actuación y llenando las calles del municipio de público.
Poco después, dio comienzo la kalejira, que recorrió diferentes puntos de Beasain hasta finalizar en la plaza San Martín. Durante el trayecto, los grupos realizaron diversas danzas tradicionales al ritmo de la música popular vasca, captando la atención y los aplausos de quienes se acercaban a disfrutar del ambiente. Las calles del centro se engalanaron con trajes tradicionales, pañuelos, txistus y sonidos de tambor, ofreciendo una estampa muy ligada a la identidad cultural vasca.
Uno de los momentos más destacados de la mañana tuvo lugar precisamente en la plaza San Martín, donde los distintos grupos ofrecieron actuaciones conjuntas y exhibiciones ante un numeroso público. Los más pequeños volvieron a ser los protagonistas absolutos de una jornada que puso en valor el trabajo que realizan durante todo el año las agrupaciones de danza para mantener viva la tradición entre las nuevas generaciones.
Más allá del aspecto cultural, el encuentro también sirvió como espacio de convivencia entre municipios y grupos de danza, fortaleciendo los vínculos entre jóvenes dantzaris que comparten afición y tradición. Muchos familiares aprovecharon además la jornada para permanecer durante todo el día en Beasain, contribuyendo al ambiente festivo que se vivió en diferentes puntos del municipio.
La programación continuó por la tarde con un dantzaldi a cargo del grupo Eingo, que logró reunir a muchísimos dantzaris, familiares y vecinos en el frontón cubierto de la avenida Navarra, creando un ambiente único. El recinto presentó un magnífico ambiente durante toda la tarde, poniendo el broche final a una jornada que volvió a demostrar la fuerza de la danza tradicional vasca y el importante papel que desempeñan los grupos locales en su transmisión y difusión.




