La aceptación en el hogar es uno de los factores más determinantes en el bienestar o el sufrimiento de los menores trans. Es el lugar donde las personas echan raíces y desde el que, cuando todo se tambalea, intentan reflotar. Cuando hay apoyo en casa, la transición suele vivirse con alivio y mayor autoestima, lo que a menudo protege de la ansiedad, el aislamiento, la depresión e incluso las conductas autolesivas que puede provocar el proceso de transición social y de autorreconocimiento.
Así lo reflejan las historias de varios adolescentes trans y de sus familias, recogidas en el diagnóstico social Eskubide Berdintasunak, Realidades de Infancias y Adolescencias en Situación de Transexualidad, impulsado por la Diputación Foral de Gipuzkoa. Relatos en primera persona, como el de un joven guipuzcoano de 18 años que describe como una liberación el momento en el que dejó de esconderse. Subraya que la aceptación de sus padres fue lo más importante.
“"La vida me dio una hostia, pero superado el shock inicial le dije que siempre iba a tener el apoyo de su familia."
Sin embargo, no siempre es así. El informe recoge el caso de un joven donostiarra de 14 años, cuya madre no lograba aceptar la situación, lo que derivó en una convivencia insostenible en casa. En otro caso, la relación entre un chico trans de 15 años y su madre es una de las más duras y, al mismo tiempo, de las más edificantes. El menor reside en una de las localidades de más de 20.000 habitantes de Gipuzkoa e hizo su transición social hace tres años. Es una historia de superación, de alianza en el hogar para que la salud del hijo mejore y se palíe su “severo” sufrimiento psicológico.
Naizen, la Asociación de Familias de Menores Transexuales de Euskadi y Navarra, es una entidad fundamental en este proceso. Creada por familias para acompañar, asesorar y dar apoyo a niños, niñas y adolescentes trans, así como a sus padres, madres y entorno. Muchos entrevistados reconocen a Naizen como “un espacio seguro para contar tus problemas”.
El informe subraya que una de las claves en el acompañamiento a menores trans es que cuenten con una persona adulta de confianza con la que poder hablar y que sea su apoyo en el día a día. Además, indica que escuchar y no forzarles a ponerse etiquetas es básico. El sufrimiento no desaparece de golpe, pero ponerle nombre permite empezar a abordarlo.




