Brinkola, un barrio rural de Legazpi, es un rincón lleno de particularidades que ha sido protagonista en diversos medios de comunicación. Aquí se puede encontrar de todo, como si fuera una caja de sorpresas.
El barrio cuenta con una estación de ferrocarril, la estación de Brinkola, que es la última de la línea de cercanías en Gipuzkoa. Además, alberga el embalse de Barrendiola, a los pies del monte Aizkorri, ofreciendo un entorno natural excepcional para recorrer a pie o en bicicleta.
Los visitantes también pueden conocer el molino de Igaralde y el Museo del Pan. Asimismo, el puente que cruza el barrio y el invernadero más pequeño del mundo sorprenden a los visitantes.
El barrio de Brinkola combina historia, patrimonio y naturaleza, y sus habitantes han creado historias únicas.
Los propios vecinos de Brinkola han protagonizado anécdotas singulares. Destaca el caso de la Duquesa de Alba, que tuvo que pasar una noche en Brinkola debido a una nevada. Además, en un bar del barrio, Carlos Madina disparaba con su escopeta de caza cada vez que la Real Sociedad marcaba un gol.
Aunque hoy en día no quedan bares, el barrio cuenta con una sociedad y organiza diversos eventos a lo largo del año, como las fiestas de San Agustín y el 50 aniversario de un concierto que atrajo a cientos de personas.
Los apartamentos de lujo de Bergaretxe ofrecen vistas espectaculares del parque natural Aizkorri-Aratz. Además, la proximidad de la estación de tren permite a los turistas acceder fácilmente a ciudades como Beasain, Tolosa o Donostia.
Brinkola no tiene leones, pero sí burros, caballos, vacas, ovejas e incluso un pavo real con su espectacular plumaje.




