El 16 de junio de 1926, el periódico 'La Voz de Guipúzcoa' publicó un titular que capturaba la atención: «Un motín en el muelle: Muerden ... a un guardia, hieren a otro y casi desnudan a otros dos. Todo por liberar a un mozalbete levantisco».
La crónica detalla el suceso en dos actos. En el primero, un guardia municipal intentó detener a un individuo apodado 'el Navajas', un joven de ocupación variada. Tras ser insultado, el guardia solicitó ayuda a un compañero. La multitud intervino en defensa del detenido, obligando a los guardias a refugiarse en el Gobierno Militar. En medio de la confusión, 'el Navajas' logró escapar.
Una hora después, 'el Navajas' regresó al puerto. Los agentes prepararon un operativo, incluyendo el "auto de la ambulancia". Sin embargo, cuando intentaban introducirlo en el vehículo, una mujer identificada como Antonia Iriondo Elizalde, de 33 años y casada, se abrazó al detenido, impidiendo su traslado. Los cronistas de la época atribuyeron su acción a una "desmedida filantropía".
El altercado resultante dejó a un guardia con una herida en un dedo, otro con una mordedura en una mano, y dos más con los uniformes destrozados. La mujer fue conducida al Gobierno Civil, y se esperaba que 'el Navajas', bien conocido por la policía, fuera capturado pronto.




