Organizada por el pequeño club de montaña local Azpigorri Mendi Kluba, la Lurretza Skyrace comenzó en 2024 con 160 participantes. En esta tercera edición, el número de inscripciones ha ascendido a 385, lo que refleja la buena gestión y el atractivo de la prueba.
La carrera abarca 19,65 kilómetros y un desnivel positivo de 1.500 metros, discurriendo por bosques antiguos, laderas cargadas de historia y cimas que han sido testigos de generaciones de pastores, mineros y carboneros. El recorrido fusiona el paisaje natural y la historia de Enkarterri, pasando por una parte del Biotopo Protegido de los Montes de Triano y las trincheras del Cinturón de Hierro.
La salida desde Güeñes se caracteriza por un ambiente de pueblo, con voluntarios que conocen cada curva y corredores que se saludan. El primer gran desafío del recorrido es el Luxar, donde el sendero se empina entre robles y castaños. Antiguamente, el Luxar era un punto de referencia crucial para orientarse en la niebla, y coronarlo evoca una sensación de conexión con la historia del monte.
El respeto por el entorno es una prioridad para la organización. Toda la señalización se realiza con cintas de tela y banderines reutilizables para evitar residuos. Además, los avituallamientos no disponen de vasos, por lo que los participantes deben llevar los suyos. El número de corredores está limitado (100 para la marcha, 200 para la carrera corta y 200 para la larga) para minimizar el impacto en la montaña.
El Eretza, la cima más emblemática de las Encartaciones, es el gran protagonista de la carrera. Históricamente, fue un punto estratégico desde donde se dominan los valles de Güeñes, Galdames, Barakaldo y parte de la costa. La subida es exigente pero gratificante, con tramos equipados con cuerdas para ayudar en las zonas más verticales. El descenso del Eretza es rápido y técnico al principio, con piedras sueltas y giros cerrados, pero la parte final permite correr y disfrutar, sintiendo la cercanía de la meta en Güeñes.




