El Mercado Medieval de Balmaseda atrae a miles de visitantes

La localidad vizcaína de Balmaseda ha congregado a miles de personas en una nueva edición de su Mercado Medieval, con una amplia oferta cultural y artesanal.

Imagen genérica de una concurrida escena de mercado medieval con puestos de artesanía y gente.
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Imagen genérica de una concurrida escena de mercado medieval con puestos de artesanía y gente.

El Mercado Medieval de Balmaseda ha atraído a miles de visitantes, llenando las calles de la villa y sumergiéndolos en un ambiente de época con una extensa oferta de artesanía y actividades culturales.

A las 11:00 horas, poco después de la apertura oficial de la feria, ya se observaban largas filas de coches aparcados en las entradas a Balmaseda desde Zalla y el Valle de Mena. El aparcamiento habilitado en el solar de la antigua Fabio Murga, con capacidad para 1.500 vehículos, estaba a punto de agotar su espacio. En las calles de la villa, se percibía una afluencia de público superior a la de ediciones anteriores, según confirmó el jefe del servicio de Protección Civil local.
Durante todo el fin de semana que dura la feria, la dotación local de Protección Civil cuenta con refuerzos procedentes de Basauri, Erandio y Cubo de Bureba (Burgos), sumando cerca de una treintena de efectivos, además de la Policía Municipal. Los organizadores esperan congregar a decenas de miles de personas. Entre las incidencias más comunes se encuentran la pérdida de menores, los hurtos y las caídas, según explicó un miembro de Protección Civil de Basauri, quien trabajó en la villa durante años y destacó su patrimonio, encanto y vida social y cultural.
En la plaza Marqués de Legarda, compañías de música y teatro se mezclaron con los asistentes. Algunos visitantes, procedentes de Bilbao y Durango, se mimetizaron con el ambiente ataviados con ropa de inspiración medieval. Expresaron su entusiasmo por este tipo de ferias y valoraron muy positivamente la de Balmaseda, situándola en un lugar destacado en su ranking particular. Mencionaron que los ingredientes esenciales para una feria exitosa son los fuegos artificiales, las actuaciones, la música y abundante comida.
El mercado de Balmaseda se inició en 1999, en el marco de las conmemoraciones del 800 aniversario de la fundación de la villa. Desde entonces, ha crecido hasta convertirse en un referente en Bizkaia y el norte del Estado. Cada año, un escultor talla en madera una figura representativa de la villa. Este año, sin un encargo específico, se ha dejado guiar por su imaginación. Se destacó el buen trato a los artesanos, especialmente en tiempos difíciles donde es complicado vivir exclusivamente de las creaciones y muchos mercados se han transformado en un negocio.
Desde la plaza de San Severino, se pudo seguir la representación popular en la que más de 400 vecinos recrearon la peste de 1530, que diezmó la población de la villa. Se recordó que este episodio, junto con otros más cruentos, dio origen al culto a San Roque en la ermita del monte Kolitza y a la romería anual, cuya próxima edición será el 23 de mayo.
La programación del mercado medieval aún ofrece mucho hasta mañana por la noche, con más de 200 puestos distribuidos por el casco histórico. La plaza de San Severino alberga los puestos de oficios artesanales, con demostraciones detalladas del proceso de elaboración de productos. La plaza de San Juan se transforma en un zoco árabe, con demostraciones de caligrafía, aceites, esencias y tatuajes de henna.
Además, a lo largo de las calles Martín Mendia, Pío Bermejillo y Correría, se pueden encontrar otras demostraciones como la elaboración de jabones artesanos, perfumes, encuadernación, mimbre, tejas, velas, tarot y quiromancia, azulejos, modelado de cerámica, repujado de cuero y metal, vidrio pintado, platería artesanal, cerámica en miniatura, talla de asta de toro, orfebrería, escudos y armas de madera, horno de pan, sandalias de cuero, cuadros, inciensos, fundición, coronas de flores, forja artística e instrumentos musicales.
También hay espacios dedicados a la restauración, como una taberna brasería y una pulpería en la calle Martín Mendia. No falta una zona infantil con más de cuarenta juegos artesanos inspirados en la Edad Media, destacando un ajedrez gigante. Para que los asistentes se hagan una idea del aspecto de Balmaseda en el siglo XV, se ofrecen visitas guiadas con gafas de realidad virtual en el palacio Horcasitas, también el domingo a las 11:00, 12:00 y 13:00 horas.