La presencia del alimoche en Las Encartaciones retrasará la reforma de la BI-630 entre Balmaseda y Malabrigo, específicamente en el tramo que contempla la construcción de un viaducto sobre el río Cadagua. La existencia de ejemplares en esta zona ha obligado a la Diputación Foral de Bizkaia a adoptar medidas especiales para proteger los ciclos vitales de la avifauna. Entre ellas, la obligación de paralizar las obras durante seis meses al año a lo largo del lustro en el que se prolonguen los trabajos.
El proyecto completo se divide en cinco tramos y debía haber finalizado el año pasado. Sin embargo, solo se ha ejecutado el primero. Ahora, se ha avanzado en los trámites para poner en marcha la construcción del segundo. Pero todavía está en fase de exposición pública, por lo que habrá que esperar para ver las máquinas en el lugar. Un responsable foral de Infraestructuras atribuyó la semana pasada en las Juntas Generales los retrasos a las “elevadas” exigencias ambientales para actuar en la zona. Las tareas planteadas conllevan “un esfuerzo extraordinario en términos técnicos, económicos y de plazos que asumimos”, afirmó.
“"Las tareas planteadas conllevan un esfuerzo extraordinario en términos técnicos, económicos y de plazos que asumimos."
Este jueves, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno de la Diputación, el responsable foral ha insistido en este argumento para justificar el retraso en la obra del viaducto de 240 metros de longitud, que se prolongará durante cinco años, pero en los que se trabajará de forma efectiva durante dos y medio. Señaló que las tareas para proteger el área de actuación durante el tiempo en el que no se pueda intervenir, así como la garantía a la hora de retomar las labores seis meses más tarde, también tendrán un efecto en la partida destinada a este segundo tramo. En total, se invertirán 44 millones de euros. Además, se adoptarán otras medidas durante la actuación, entre ellas asegurar pasos específicos para fauna, restaurar taludes mediante técnicas de bioingeniería y realizar una vigilancia ambiental permanente.
El viaducto proyectado permitirá salvar el valle y deberá respetar las infraestructuras existentes. Entre ellas, la línea ferroviaria Bilbao-Balmaseda, un trecho del Camino de Santiago o el canal de la central hidroeléctrica. La propuesta completa para conectar directamente el corredor del Cadagua (BI-636) con la BI-630 tiene como objetivo evitar el paso de vehículos por el centro de núcleos urbanos como Balmaseda o Zalla, facilitando el desvío de 3.797 vehículos ligeros y 424 pesados hacia el corredor del Cadagua.
La segunda fase del proyecto ya está en exposición pública. La ciudadanía tiene un mes para presentar alegaciones, mientras que los ayuntamientos podrán hacerlo en un plazo de dos meses. Tras este periodo, el documento deberá obtener la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) para proceder posteriormente a la redacción del proyecto final, la licitación y, por último, a la contratación de los trabajos. La Diputación trabaja en los otros tres tramos de obra, que están en fases iniciales.




