La presencia femenina en el automovilismo: de copiloto a piloto

Una entrevistada de Etxebarri detalla su afición, la relación piloto-copiloto y la situación de las mujeres en el mundo del motor.

Imagen genérica: Volante y salpicadero de un coche de rally, con el paisaje verde de Euskadi desenfocado al fondo, luz cálida de tarde, foco en las manos del conductor.
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Imagen genérica: Volante y salpicadero de un coche de rally, con el paisaje verde de Euskadi desenfocado al fondo, luz cálida de tarde, foco en las manos del conductor.

Una vecina de Etxebarri comparte su afición, habiendo sido principalmente copiloto en carreras de coches y motos.

Una vecina de Etxebarri ha compartido su afición, habiendo sido principalmente copiloto en carreras de coches y motos. La influencia de la afición de su padre y el ambiente de su entorno despertaron su interés. Aunque inicialmente practicaba con moto, lleva unos ocho años inmersa en este mundo desde que le ofrecieron la oportunidad de ser copiloto, participando en pruebas como el Rallye Balkoia de Bizkaia.
Ha subrayado que el mundo del motor requiere una gran dedicación. No se trata solo de los fines de semana o las carreras, sino también de los preparativos y el seguimiento como espectadora. La temporada comienza en marzo y se extiende hasta octubre, pero la afición se mantiene durante todo el año.
Explicó que la confianza entre piloto y copiloto es fundamental. Tras trabajar con varios pilotos, actualmente colabora con Iosu Alberdi de Azpeitia. Empezar con un nuevo conductor puede ser complicado, pero pasar muchas horas juntos, tanto en preparación como en carrera, ayuda a construir una relación sólida, compartiendo buenos y malos momentos.
A pesar de que los deportes de motor han sido tradicionalmente masculinos, ha señalado que esto ha cambiado notablemente. Si bien al principio había pocas mujeres copiloto, hoy en día su número ha aumentado y a menudo constituyen la mitad del equipo. Destaca la voluntad de ayudar tanto de hombres como de mujeres, y menciona que la creación del grupo Emakumeak Automobilismoan también ha tenido un impacto positivo.
En cuanto a la posibilidad de ser piloto, reconoció que le gustaría, pero que le impone respeto y siente cierta presión. Expresó su gran admiración por las mujeres que ya son pilotos y no descarta intentarlo cuando se sienta preparada.
Confirmó que existe afición al motor en Durangaldea, aunque quizás no con la misma intensidad que en su pueblo natal, Etxebarri. Allí también tiene amigos con los que salir en moto o en Patrol, especialmente en las zonas de Atxondo y Elorrio.