Los tres ciclistas veteranos que en 1960 partieron del Santuario de Aránzazu y llegaron hasta el Vaticano en bicicleta han vivido hoy un día lleno de emoción en el santuario. Los hermanos bilbaínos Jose Luis y Angel Serrano y el gasteiztarra Jose Luis Saenz, tras más de seis décadas sin verse, se han reencontrado para recordar su hazaña y recibir el homenaje organizado por sus familiares y la Asociación Virgen de Aránzazu.
Tras darles la bienvenida, en el acto celebrado en el interior del santuario, representantes de la Asociación Virgen de Aránzazu recordaron el viaje de 3.200 kilómetros realizado en agosto de 1960. Posteriormente, recibieron obsequios de manos de Dorleta Elkorobarrutia, alcaldesa de Leintz Gatzaga, quien les agradeció su contribución a convertir el Santuario de Aránzazu en un referente del ciclismo.
Los protagonistas rememoraron la aventura de su juventud. Jose Luis Serrano, que entonces tenía 19 años, explicó que el origen de la iniciativa se encontraba en sus relaciones con ciclistas franceses y en el cicloturismo. Angel Serrano, por su parte, detalló la tormenta sufrida en los Pirineos y el viaje hacia el Mediterráneo, cruzando la Costa Azul hasta llegar a Roma. Jose Luis Saenz también recordó que tuvieron la oportunidad de hacer algo de turismo en Roma y que recorrían unos 200 kilómetros diarios con las bicicletas de la época.
El momento más emotivo del homenaje fue el reencuentro de los tres protagonistas, quienes no se habían visto desde su regreso del Vaticano. Angel Serrano, que hoy cumple 91 años, expresó su gran ilusión por volver a ver a Saenz, y este último calificó el día de "increíble" y "uno de los mayores honores". Jose Luis Serrano, por su parte, agradeció a los organizadores, destacando lo emotivo que había sido.
Tras el acto, los homenajeados visitaron el Santuario de Aránzazu, donde pudieron ver los maillots históricos de ciclistas en su museo, y tras una foto familiar, compartieron un almuerzo en la sociedad del pueblo.




