El alcalde de San Sebastián, Jon Insausti, y la concejala de Economía y Empleo Local, Ane Oiarbide, presentaron la iniciativa en un acto celebrado en el Teatro Viktoria Eugenia. Insausti describió el proyecto como un «gran diálogo colectivo», un «proceso de futuro hecho por y para los donostiarras».
El proceso contará con siete grupos de trabajo temáticos integrados por «156 personas comprometidas». Estos participantes incluyen: servidores públicos, ciudadanos implicados en los barrios, expertos y profesionales de diversos sectores, referentes universitarios y académicos, y nuevos referentes de San Sebastián.
Los siete ejes temáticos que abordarán los grupos de trabajo son: vivienda accesible en barrios vivos; ciudad cercana y infraestructuras esenciales; economía fuerte, innovadora y basada en el conocimiento; ciudad de los cuidados y el diálogo intergeneracional; seguridad, convivencia y cohesión social; cultura, identidad y posicionamiento internacional; y confianza institucional y alianzas estratégicas.
Respecto al nombre de la iniciativa, Insausti destacó la palabra «topera», frecuentemente utilizada por el exalcalde Eneko Goia. Según el alcalde, este término une dos conceptos: por un lado, la ambición de situar la ciudad entre los mejores lugares del mundo (Top), y por otro, una nueva era que invita a pensar el futuro con ambición (Era).
Las sesiones del proyecto comenzarán «mañana mismo» y se extenderán hasta fin de año. El funcionamiento será el siguiente: cada mesa organizará varias sesiones, compartiendo primero un diagnóstico, desarrollando debates y concluyendo con un capítulo de conclusiones. Toda la documentación estará disponible en la web para quienes deseen participar. El «resultado del diálogo colectivo» se presentará a finales de año.
Los grupos de trabajo buscan «responder a los retos que los donostiarras tienen en este momento», según el alcalde: el creciente coste de vida en San Sebastián, el desafío intergeneracional de la vivienda, las necesidades cambiantes de la ciudad debido al envejecimiento, y la necesidad de cuidar mejor el espacio público, la convivencia y la seguridad.
Insausti añadió que muchas ciudades europeas y mundiales están repensando sus modelos, citando ejemplos como Copenhague (la mejor ciudad del mundo para la vida diaria), París (la ciudad de los quince minutos), Barcelona (la ciudad de proximidad), Helsinki (la ciudad funcional más feliz) y Múnich (crecimiento equilibrado).
«El verdadero protagonista de esta reflexión no es la ciudad en abstracto. Somos los donostiarras. Somos nosotros. La Donostia de los donostiarras», enfatizó el alcalde. «Las ciudades que han sabido construir bienestar también saben que el futuro no se hereda: cada década se reconquista por cada generación con nuevas ideas y voces».




