El joven, conocido en Bergara como Aitor, ha explicado el origen de su nombre. Tras el nacimiento de sus hermanas pequeñas, Leire y Jone, que tienen nombres vascos, sus padres le dijeron que si volviera a nacer le pondrían un nombre similar. Al llegar un nuevo alumno a la ikastola, se presentó como Qingyu, pero pidió que le llamaran Aitor. A partir de ahí, se popularizó en la ikastola y luego en toda Bergara.
El joven admite que hasta hace unos 5 o 6 años, antes de empezar la universidad, le daba igual ser llamado Aitor o Qingyu. Sin embargo, ahora prefiere su nombre chino, Qingyu, y siente que es más suyo.
Aunque hace 12 años afirmó preferir Bergara a China, hoy en día no estaría seguro de cuál elegir. Probablemente elegiría el País Vasco para vivir, pero China para pasar las vacaciones.
Si tuviera que mudarse de Bergara, echaría de menos a su familia y amigos, así como las bromas que hace a sus hermanas pequeñas.
Ha vivido de cerca las costumbres de dos culturas: la costumbre china de cenar temprano (alrededor de las 18:00) y luego salir a la calle, especialmente los mayores, a hacer actividades deportivas como bailar, lo que él llama una 'vida nocturna saludable'. En el País Vasco, sin embargo, cree que esto es imposible debido a que se cena a las 21:00.
Si tuviera que presentarse, diría que Qingyu es un joven al que le gusta mucho la música y está dispuesto a participar en cualquier cosa relacionada con ella: cantar, tocar algún instrumento o hacer teatro.
Algo que le enorgullece es haber finalizado la carrera de Ingeniería. Reconoce que le resultó algo difícil y que el grado se alargó un poco, llegando a plantearse dejarlo en los primeros años, pero finalmente lo consiguió con paciencia.
A su yo más joven, le aconsejaría que aprendiera bien el chino, ya que aunque se desenvuelve bien hablando, tiene dificultades para leer y escribir.




