Los retos de las empresas vascas: tamaño, digitalización y talento

Eduardo Junkera, fundador de Egile y vicepresidente de APD, analiza las claves para mejorar la competitividad de las empresas en Euskadi.

Una mano firma un documento sobre un escritorio de oficina, con luz cálida.
IA

Una mano firma un documento sobre un escritorio de oficina, con luz cálida.

Eduardo Junkera, fundador de Egile y vicepresidente de APD, analiza los principales retos de las empresas vascas, destacando el pequeño tamaño, la digitalización y la importancia del talento.

Eduardo Junkera (Durango, 1955), fundador de la empresa Egile y expresidente de la patronal guipuzcoana Adegi, participó la semana pasada en unas jornadas organizadas en Bilbao por la APD (Asociación para el Progreso de la Dirección), en su rol de presidente de la Zona Norte de la organización. Junkera señaló que las connotaciones en APD son diferentes a las de la representación empresarial, que a menudo genera tensiones con la representación de los trabajadores. "APD es mucho más aséptica a esa tensión. APD tiene la misión de mantener formados e informados a los directivos. Es más neutro", explicó.
Respecto a la competitividad, Junkera subrayó que competimos en un escenario global y que uno de los principales retos para las empresas vascas es su tamaño. "Cerca del 95% de nuestras empresas son pymes. El tamaño es muy importante para competir y se ha identificado siempre como una debilidad", afirmó. Abogó por el crecimiento, la colaboración entre empresas y la inversión.
La internacionalización y la digitalización, así como los avances de la inteligencia artificial, son también desafíos cruciales. Junkera apuntó que para las empresas pequeñas es muy difícil afrontar estos retos, que requieren un mayor conocimiento y acceso a la tecnología, lo que a su vez depende del talento de las personas.
La demografía y la falta de talento también generan preocupación. Una sociedad envejecida conlleva escasez de personal, y a esto se suma un importante nivel de absentismo y conflictividad. Además, muchos jóvenes se sienten atraídos por el funcionariado, en detrimento del emprendimiento.
Aunque la situación general de Euskadi es buena, Junkera advirtió que el importante nivel industrial de su economía está amenazado. "Nuestra competitividad, hoy por hoy, aún se basa en que relativamente somos más baratos que otros países. Y el hecho de competir en parte por precio no es lo deseable. Lo deseable es que podamos competir por tener tecnología, por tener servicios y productos de alto valor", señaló.
Junkera destacó que fomentar una cultura de participación y transparencia en las empresas aumenta la concienciación. Sin embargo, mencionó que la conflictividad y el absentismo son más elevados en Euskadi que en otros territorios de España, y que, comparados con latitudes como Asia, "hay mucho para trabajar".
Subrayó la importancia de las inversiones y el talento para el futuro. "Una empresa que no es competente o competitiva, o las dos cosas, no tiene futuro por mucho que su capital sea autóctono. En cambio, si es competente y competitiva, tiene las claves para tener un futuro. Y eso lo dan las personas, el talento de las personas", afirmó.
Finalmente, abogó por la innovación constante y por centrarse en generar conocimiento, tecnología y ciencia. Para ello, es fundamental elevar el nivel de conocimiento de las personas, la educación y las universidades, para que los futuros profesionales impulsen la capacidad de innovación de las empresas.