Oñati revive a sus santos al son de las castañuelas en una multitudinaria procesión de Corpus Christi

Kepa Urrestarazu se estrenó como San Miguel arcángel en una emotiva y concurrida procesión que recorrió las calles engalanadas de Oñati.

Imagen genérica: Procesión tradicional de Corpus Christi en una plaza del País Vasco, con figuras vestidas de época y público.
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Imagen genérica: Procesión tradicional de Corpus Christi en una plaza del País Vasco, con figuras vestidas de época y público.

La procesión de Corpus Christi en Oñati ha devuelto la vida a los santos al son de campanas y castañuelas, congregando a una gran multitud en las calles engalanadas.

Las calles de Oñati se llenaron de gente para la procesión de Corpus Christi, donde los santos volvieron a cobrar vida al son de campanas y castañuelas. El evento atrajo a una gran afluencia de público, siendo el comentario general 'hay muchísima gente'.
En la procesión desfilaron las imágenes de las quince cofradías, niños y niñas que han hecho la comunión, miembros del Apostolado y de la Adoración Nocturna, angelitos portando pétalos de rosa y la custodia del Santísimo. Guiados por el vicario general Mikel Aranguren y seguidos por los concejales del PNV, las figuras avanzaron por calles abarrotadas y alfombradas de juncos, acompañados por la Banda de Música y los txistularis. Los apóstoles personificados, Cristo y San Miguel, junto a los dantzaris, acapararon la atención.
Por primera vez, Kepa Urrestarazu representó al patrón de Oñati, San Miguel, y al final del auto sacramental fue el centro de las felicitaciones. 'Antes de salir estaba bastante nervioso, pero todo ha ido bien. Ha sido una experiencia muy bonita. Es un honor que he vivido intensamente. Estoy muy contento y agradecido a la cofradía por la confianza', declaró Urrestarazu, quien reconoció haberse emocionado, especialmente al ver a su familia en el recorrido.
Los dantzaris también se mostraron satisfechos, a pesar del gran esfuerzo que supusieron las elevadas temperaturas. La responsabilidad y la emoción superaron al calor, y aunque terminaron exhaustos, la felicidad en sus rostros evidenciaba el gozo de participar en una jornada especial para la gran familia de Oñatz Dantza Taldea.
Los visitantes que acudieron a presenciar la procesión valoraron positivamente la experiencia. 'Es una procesión espectacular, muy bonita', comentaron dos maños presentes, quienes aseguraron que 'repetiremos seguro', sorprendidos por la participación de gente joven.
Para los locales, 'el Corpus siempre merece la pena'. 'Cuando vives fuera igual valoras más las costumbres y tradiciones locales que cuando estás aquí', relataron oñatiarras 'en destierro', describiendo la visión de las calles alfombradas, los apóstoles y San Miguel como 'un paseo a la infancia'.
Esta fiesta, con más de cinco siglos de historia, deja huella también en muchos foráneos. A pesar de los intentos de supresión por la inclusión de elementos profanos y carnavaleros, la Cofradía del Santísimo Sacramento y los dantzaris han mantenido la singularidad del auto sacramental oñatiarra.