La Asociación de Amigos del Pintor Galarta se despide con una exposición de cien obras

La entidad concluye su trayectoria tras donar al Ayuntamiento de Arrasate un fondo de 638 cuadros, de los cuales se expondrán un centenar.

Imagen genérica de un interior de biblioteca con un micrófono y sillas vacías.
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Imagen genérica de un interior de biblioteca con un micrófono y sillas vacías.

La Asociación de Amigos del Pintor Galarta en Arrasate concluye su trayectoria de 15 años tras donar un fondo de 638 cuadros al Ayuntamiento, inaugurando una exposición con cien de estas obras el próximo viernes 15 de mayo.

La asociación se constituyó en 2011 con el objetivo de administrar e inventariar el vasto legado pictórico del insigne paisajista, fallecido el 25 de abril de 2011. Ahora, se disuelve tras donar todos sus fondos al Ayuntamiento de Arrasate.
La entidad custodiaba unos fondos que incluyen 638 obras recibidas de los herederos del pintor, a los que se suman algunos cuadros cedidos por particulares. Se estima que el artista pudo pintar unas tres mil obras durante su larga vida, pero la asociación solo ha podido identificar e inventariar aproximadamente la mitad.

"Galarta fue el artista que más cuadros de Álava pintó."

un portavoz de la asociación
Con los fondos recibidos en donación, el Ayuntamiento inaugurará el próximo viernes 15 una exposición que reunirá la obra “más representativa” del pintor. Se mostrarán un centenar de óleos, en su mayoría paisajes, aunque también se incluirán algunos bodegones, florales y retratos. Estos últimos pertenecen a personajes reconocibles para la gente de más edad.
La exposición tendrá por título artistaren begirada (la mirada del artista), y permanecerá en el claustro de Kulturate hasta el 20 de junio. Durante sus 15 años de actividad, la Asociación de Amigos del Pintor Galarta ha organizado dos exposiciones anteriores en Kulturate y una en la sala Vital Kutxa de Gasteiz en 2015, que reunió la ingente producción paisajística que el artista pintó en tierras alavesas.
El pintor fue, por encima de todo, “un paisajista y un pintor de campo”, y su txapela y su caballete-mochila portátil atestiguan su predilección por la pintura al aire libre. Fue fiel a su estilo y técnica personal, “que combinaba la escuela catalana con la figuración vasca”, lo que le llevó a alcanzar una importante maestría cromática.