Este rito, que se celebra cada primer domingo de julio, busca bendecir los campos para asegurar una buena cosecha y solicitar protección frente a fenómenos atmosféricos como el granizo o las tormentas.
Aunque en sus orígenes las oraciones se realizaban en latín, en la actualidad el texto se pronuncia en euskera. Esta evolución lingüística no ha alterado el significado profundo de la celebración, que sigue siendo un pilar para los baserritarras de la zona.
Desde el Ayuntamiento de Eibar han animado a la ciudadanía a participar en este encuentro, destacando su valor como parte esencial de la identidad y el patrimonio cultural local que debe preservarse para el futuro.




