La temporada en Ipurua será recordada por la capacidad de reacción del equipo. Tras un inicio complicado que situó a la plantilla en la zona baja de la tabla durante el mes de diciembre, el grupo logró revertir la situación con una segunda vuelta de alto nivel, sumando 67 puntos al final del campeonato.
La solidez defensiva fue el pilar fundamental de esta transformación. Con una estructura liderada por Magunagoitia bajo palos, el equipo se convirtió en uno de los más fiables de la categoría, encajando muy pocos goles y logrando una racha de imbatibilidad que les permitió escalar posiciones rápidamente.
A pesar de llegar a la última jornada en Castalia con opciones reales de alcanzar la promoción de ascenso, la derrota final dejó al equipo a cinco puntos del objetivo. No obstante, el club cierra el curso con la mejor segunda vuelta de su historia, consolidando una base competitiva para el futuro.




