El inmueble, ubicado en la calle Gisastu de Eibar, ha sido objeto de una actuación policial a primera hora de este jueves. Los agentes han accedido al local tras recibir una resolución dictada por el juzgado de Eibar.
La decisión judicial responde a un largo periodo de quejas vecinales motivadas por los ruidos y las molestias generadas por la actividad en el espacio autogestionado. Estas reclamaciones han sido determinantes en el proceso que ha culminado con el desalojo efectivo.
La operación se ha completado sin altercados ni detenciones, ya que el edificio se encontraba vacío en el momento de la entrada. Actualmente, el local permanece bajo control policial y a disposición de la propiedad para las futuras actuaciones que se consideren oportunas.




