La jornada combinó el esfuerzo físico, paisajes de gran belleza y el ambiente de compañerismo que caracteriza a este recorrido, inspirado en antiguas historias y caminos de Navarra. Desde los primeros kilómetros, el grupo se adentró en un entorno especialmente atractivo, alternando pistas y senderos que fueron ganando altura entre amplios pastizales y robustos hayedos.
Durante el trayecto, se encontraron con obstáculos naturales provocados por los fuertes vientos y las nevadas de los últimos meses, que habían derribado numerosos árboles sobre el camino. Esto obligó a los montañeros a superar varios tramos complicados durante la ascensión.
Poco a poco, el paisaje se fue abriendo hasta alcanzar la cima de Ireber, de 1.196 metros de altitud, uno de los puntos más destacados de la jornada. Desde allí, los participantes pudieron disfrutar de amplias vistas sobre numerosos montes navarros, una panorámica que compensó el esfuerzo acumulado durante la subida.
Tras el descenso desde Ireber, la ruta continuó hacia Ernaitzu, una nueva cima que permitió seguir enlazando tramos de montaña en un recorrido muy variado. A medida que avanzaba la jornada, el paisaje se fue transformando. Los grandes hayedos iniciales dejaron paso progresivamente a extensos robledales, ofreciendo una imagen distinta del entorno y acompañando al grupo en el cambio de valle.
La travesía alcanzó posteriormente la cima de Seanbe, otro de los puntos singulares del recorrido, antes de iniciar un largo descenso entre árboles centenarios y senderos boscosos. Durante la bajada, los participantes tuvieron incluso la posibilidad de acercarse hacia Beruete, aunque finalmente el grupo continuó en dirección a Jauntsarats, destino final de la etapa.
Ya en la localidad navarra, los mendizales pudieron contemplar uno de los elementos más llamativos del final de la ruta: un enorme castaño de gran antigüedad y espectacular tronco, convertido en uno de los símbolos naturales del pueblo. La etapa concluyó tras cerca de seis horas de marcha y unos 22 kilómetros de recorrido, dejando un balance muy positivo entre los participantes. Con esta nueva jornada, el 'Trabuko Bidea' continúa consolidándose como una de las propuestas más atractivas del calendario del Club Deportivo Eibar, uniendo montaña, paisaje e historia en cada una de sus etapas.




