El río Ego recupera su biodiversidad tras las obras de saneamiento

El nuevo colector entre Goitondo y Ermua ha eliminado vertidos, permitiendo el regreso de truchas al cauce.

Aguas claras del río Ego fluyendo entre piedras, reflejando la recuperación del entorno natural.
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Aguas claras del río Ego fluyendo entre piedras, reflejando la recuperación del entorno natural.

El río Ego experimenta una notable recuperación ecológica tras la entrada en servicio del nuevo colector entre Goitondo y Ermua, lo que ha permitido la reaparición de truchas en sus aguas.

La presencia de grandes truchas en distintos puntos del cauce del Ego se ha convertido en el símbolo de la mejora ambiental del río. Esta transformación es el resultado directo de la culminación de las obras de saneamiento que han permitido eliminar los vertidos residuales que, durante décadas, afectaron gravemente a la calidad del agua en Eibar y Ermua.
La infraestructura, que intercepta las aguas residuales de Ermua y Mallabia para derivarlas a la depuradora de Apraitz en Elgoibar, ha supuesto un reto de ingeniería debido a la compleja topografía de la zona. Este proyecto ha sido posible gracias a la colaboración de la Agencia Vasca del Agua (URA), el Consorcio de Aguas de Gipuzkoa y los ayuntamientos de la comarca.
Los especialistas destacan que la trucha es una especie exigente que requiere aguas oxigenadas y limpias. La reducción de espumas y olores, junto con la mayor transparencia del agua, confirma que el ecosistema fluvial está iniciando una nueva etapa de biodiversidad tras años de degradación urbana e industrial.