Han llegado las fiestas de San Roque, esperadas con gran ilusión por los habitantes de Deba durante todo el año. El 14 de agosto, las plazas se llenaron de música y baile, animando las calles del municipio.
Siguiendo la tradición, a las 18:00 del viernes comenzaron a oírse repiques de campanas por todo el pueblo. Tras colocar el pañuelo rojo a San Roque y lanzar el chupinazo, se dio el pistoletazo de salida oficial a las fiestas.
Este año, el cohete fue encendido por Juan Carlos Sillero, quien se unió a la asociación Amaika Bat hace unos 36 años. Sillero realiza labores de mantenimiento dentro de la asociación y fue uno de los fundadores del Bordatxo Eskubaloi Taldea y de la escuela de atletismo. La idea de lanzar el chupinazo le «pilló por sorpresa», y explicó que «no lo esperaba pero estoy muy emocionado y agradecido por el apoyo que la asociación ha recibido del pueblo».
Tras el chupinazo, los txistularis, los gaiteros de Lizarra, los gigantes y los cabezudos recorrieron las calles de Deba en una kalejira musical y festiva, seguidos por los vecinos. Por su parte, la Corporación Municipal salió del ayuntamiento en kalejira de la mano del grupo Alkate Soinu.
Al llegar a la Plaza Zaharra, a las 19:30, el grupo de danza Gure-Kai realizó la reverencia y la ezpata-dantza en la iglesia de Andra Mari. Al finalizar este acto, el coro Aitzuri Abesbatza cantó el Salve de Hilarion Eslava.
Por la noche, las fiestas continuaron. A las 22:30, la asociación Ozio-Bide organizó un desfile de tambores (danborrada) y a la 01:00, la romería Olgetan animó el ambiente en la carpa de Zamurdi.




