El número de estos animales no para de crecer y cada vez es más común verlos en ámbitos que en el pasado les eran ajenos, como el entorno de pueblos y ciudades.
Un ejemplo claro es un vídeo publicado en redes sociales por el sindicato agrario Enba, en el que se observa una piara atravesando la calzada de la carretera que lleva al Calvario, en las proximidades de Mutriku. Un numeroso grupo formado por varias hembras y una nutrida camada cruza la vía ante la mirada sorprendida del conductor que graba la escena.
Enba considera que este hecho no es algo puntual y refleja una situación que va más allá de la anécdota. El vídeo se hace eco de la preocupación entre los baserritarras de la zona del Calvario, quienes ven cómo muchas de sus plantaciones son víctimas de la acción de estos animales.
El auge del jabalí le ha llevado de ser un animal protegido a convertirse en lo que muchos especialistas medioambientales califican como una verdadera plaga. Un informe del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación situaba la población de jabalíes en España en torno a 1,2 millones de ejemplares. A sus daños a la fauna, la flora y los cultivos, se suma su papel como vector en la transmisión de enfermedades, como la peste porcina africana.
La acción de la caza sobre esta especie es espectacular, con 450.000 jabalíes abatidos al año. Pese a todo, estas cifras son insuficientes, ya que la población sigue al alza. La presión cinegética frena parte del crecimiento, pero no basta para revertirlo, especialmente en áreas agrícolas, urbanas y periurbanas.




