Tras conocerse la decisión de cerrar el antiguo edificio Gregorio Marañón, uno de los padres leyó una carta en el pleno municipal expresando la preocupación de las familias de alumnos con necesidades especiales. "Nuestros hijos no son números, ni expedientes que se puedan mover de un sitio a otro", manifestaron, y denunciaron la falta de espacios adecuados para ellos en el instituto de la zona baja, como zonas tranquilas, talleres funcionales o oportunidades de regulación.
Según los padres, el instituto ya está "masificado", y señalaron que las soluciones provisionales, como las carpas, no son dignas. Además, advirtieron que la instalación de este tipo de módulos reduce el espacio del patio.
“"No es ético ni humano informar tan tarde de algo tan importante, ya que no se da tiempo a las familias para reorganizar la vida de los alumnos."
Además, denunciaron que en abril se denegó a dos alumnos la posibilidad de continuar en el aula de aprendizaje de tareas, advirtiendo que por falta de plazas algunos alumnos podrían quedarse en casa un año, con el consiguiente descontrol, retrasos y desgaste emocional. También añadieron que aún no está claro dónde se trasladarán los ciclos educativos.
Todos los grupos políticos municipales expresaron su apoyo a los miembros de la comunidad educativa y subrayaron la necesidad de buscar soluciones. Miembros del EAJ anunciaron que se han puesto en contacto con el Departamento de Educación y están estudiando "varias alternativas". Por su parte, miembros del Gobierno Municipal informaron que tendrán una reunión este jueves con la Delegada de Educación de Álava, Aintzane Arrese, para analizar posibles soluciones.
Los padres reivindicaron la necesidad de "invertir dinero en la escuela pública" y subrayaron que están "preparados para luchar". Mañana darán el primer paso con una concentración a las cinco en la Plaza del Pueblo.




