Urkiola volvió a vestirse de fiesta, solera y tradición este sábado. Fiel a su cita, la festividad de San Antonio congregaba a miles de personas en torno al santuario y sus campas, transformando el emblemático parque natural en el gran escaparate del sector primario de Bizkaia. En una jornada climatológica excepcional, con cielos despejados y temperaturas veraniegas que rozaron los 30 grados, el ambiente fue sencillamente inmejorable desde primeras horas de la mañana.
El inconfundible aroma a talo con chorizo impregnaba cada rincón del recinto festivo, convirtiéndose en el producto estrella de una jornada donde la gastronomía popular volvía a triunfar al son de las trikitixas. "Con este día da gusto subir; el ambiente es espectacular y el talo sabe aún mejor", comentaba Isabel, vecina de Barakaldo, mientras contemplaba cómo se cumplía el ritual en la roca del templo. “Es una buena plaza, vendemos mucho, lo que mas talo con chorizo”, destacan desde uno de los puestos llegados desde Amorebieta-Etxano.
Sin embargo, las restricciones sanitarias vigentes obligaron a modificar una de las citas ganaderas más esperadas: la tradicional feria de ganado vacuno no pudo celebrarse. A pesar del contratiempo, el sector estuvo magníficamente representado por una espectacular exposición equina que captaba las miradas de profesionales y curiosos. “Hemos querido innovar y, por eso, debajo de la carpa donde debía estar el vacuno, hoy tenemos talleres de artesanía, de lana…”, destacaba Edurne Maguregui, teniente de alcalde de Abadiño.
Los numerosos puestos de venta atraían a productores de toda Euskal Herria e incluso de lugares vecinos, como León, con sus quesos, o Cantabria, con sus embutidos. “Está todo riquísimo”, confesaba una cuadrilla de Abadiño mientras degustaba pastel vasco llegado de Orozko. Entre la oferta destacaba una novedad: por primera vez acudieron a Urkiola las madres dominicas del convento de Elorrio, provistas de un amplio surtido de repostería que ellas mismas elaboran en la villa. “Hemos andado tarde pero la providencia nos ha dejado un sitio en Urkiola. Si nos va bien, vendremos más años”, señalaba con optimismo la madre superiora que les acompañaba.
Como manda la tradición, la gran roca que preside la entrada del santuario volvió a ser el punto más concurrido. Decenas de personas cumplieron con el rito de dar vueltas a la misteriosa piedra meteorítica. Unos lo hacían con la fe puesta en encontrar pareja, mientras que otros buscaban, simplemente, atraer la buena suerte para la salud. “Doy vueltas para pedir a Osakidetza que me opere de la cadera cuanto antes. Hace dos meses que pasé por el anestesista y espero entrar a quirófano en agosto", deseaba entre risas el durangarra Juanjo Fondado, resentido de la cadera.
La gran afluencia colapsó los accesos en coche desde primera hora de la mañana. A las once, las retenciones eran ya interminables en el puerto abadiñarra, a pesar del servicio especial de autobuses fletado por la Diputación de Bizkaia para disuadir del uso del vehículo privado. “Habría que pedir al Ayuntamiento que echara un poco de gravilla en el parking, ¡cuántos baches!”, se quejaba una cuadrilla llegada de Durango.
En ese mismo aparcamiento descansaba Joseba Martín, quien había salido a las siete y media de la mañana para subir andando desde Atxarte. “Para llevarme un buen recuerdo quería una foto en la piedra, pero está resultando imposible”, reconocía con resignación mientras miraba el río de gente que rodeaba la roca Tximistarri llena de gente.
Los Sanantonios de este año han estado cargados de simbolismo y novedades en la gestión del propio santuario. Se trata del primer año en el que Mikel y Juanjo ejercen como los nuevos 'guardianes' de Urkiola. Tomando el relevo en la acogida y el mantenimiento de este espacio tan querido, ambos se convirtieron en los grandes protagonistas silenciosos de la organización, recibiendo el cariño y el reconocimiento de los habituales del lugar.
Domingo: 'Errepetiziño Eguna'. La actividad y el fervor en Urkiola no se detienen. Tras la multitudinaria jornada del sábado, las campas se preparan para acoger este domingo el tradicional Errepetiziño Eguna. La jornada dominical mantendrá un carácter algo más íntimo, entrañable y vecinal, centrado principalmente en la celebración de las misas mayores y en el desarrollo de varios actos culturales que servirán para poner el broche de oro definitivo a las grandes fiestas del mundo rural en Durangaldea.




