La playa de Trengandín en Noja se ha visto nuevamente cubierta por el alga invasora japonesa, Rugulopteryx okamurae, cuya reproducción se acelera con las cálidas temperaturas del agua estival. El calentamiento del agua marina impulsa la proliferación de esta alga, que luego es arrastrada por vientos y mareas a la orilla, donde se pudre y genera un fuerte hedor.
El pasado verano, la invasión de esta alga en las playas de Cantabria obligó a retirar 10.000 toneladas de los arenales de Noja y Berria. Este fin de semana, ha inundado la playa de Trengandín, anticipando otra plaga estival que requerirá esfuerzos extra en la limpieza del arenal.
“"Se está pudriendo y huele fatal."
La playa, que ha acogido actividades y torneos, se ve afectada por este fenómeno. Según relata una residente, "Justo ha salido este fin de semana. Se está pudriendo y huele fatal". Otro veraneante se queja: "Nada más empezar el verano Trengandín se llena y cada día que pasa se va acumulando. Al no recogerla con el calor se pudre despidiendo un olor bastante malo, a lo que se añade que cangrejos y otros crustáceos morirán por falta de oxígeno. Esperemos que este año Costas y el Gobierno de Cantabria no esperen a que las algas tengan medio metro de altura para empezar a recogerla".
Estíbaliz Ibarretxe, de la asociación de hostelería de Noja, recuerda que históricamente las algas locales se recogían para la industria. Advierte que esta plaga, provocada por el tráfico marítimo de mercancías, "ha llegado para quedarse", al igual que otras invasiones exóticas. Ibarretxe explica que el alga es más visible en Trengandín, una bahía donde se deposita en marea alta, a diferencia de otros arenales donde la corriente la arrastra. A pesar de ello, asegura que "sigue siendo una playa maravillosa. Pero la tendrán que recoger como hicieron el año pasado".
Fuentes del Departamento de Medio Natural y Agricultura han indicado que no hay constancia de que esta temporada haya aparecido por ahora en las playas vizcaínas. Un estudio realizado por quince investigadores de las universidades de Santiago de Compostela y La Coruña, entre otras instituciones, confirmó por primera vez la presencia de esta alga en el Cantábrico, en dos puntos de Galicia y en el puerto de Bilbao, tras rastrear unos 90 emplazamientos entre junio de 2023 y 2024.
La diputada de Medio Natural y Agricultura, Arantza Atutxa, explicó que en 2025 apareció además en Sopela y Muskiz, pero no "de forma masiva", y que se procedió a su retirada y a la comunicación a la Estación Marina de Plentzia. Aseguró también que no se disponían de previsiones respecto a esta temporada. En 2022 el Gobierno creó una estrategia nacional, pero la erradicación no es viable cuando la colonización está avanzada. En Bizkaia es aún reciente.
Según el estudio de los científicos, este alga provoca cambios drásticos en los ecosistemas, erradicando especies bentónicas nativas. Una vez que la población alcanza su pleno desarrollo, la presencia del resto se convierte en testimonial. Por ello, los expertos explican que la Rugulopteryx okamurae podría tener un gran impacto ecológico. "Más allá de las implicaciones ecológicas, la eventual propagación de este agresivo invasor podría tener importantes consecuencias socioeconómicas", alertaron.




