Adur Arrieta se alzó con la victoria en la XVII edición del concurso de pintxos medievales de Hondarribia con su creación 'Entre redes y trigales', una propuesta de 'mar y montaña' que ahora representará al municipio en el certamen internacional de pintxos y tapas medievales que se celebrará a finales de octubre en Valencia de Alcántara (Cáceres).
La idea del pintxo surgió de forma espontánea al adquirir un atún de 160 kilos. Arrieta aprovechó la 'chuleta de atún', una parte cercana a la ventresca, y la horneó con puerro, ajo, cebolla y sal, obteniendo una placa de atún muy sabrosa que decidió adaptar para el concurso medieval.
La elección del atún responde a su fuerte arraigo en Hondarribia, un pescado que ha marcado la vida de muchas familias locales. La base del pintxo es una especie de risotto de trigo sarraceno con hongos, cremoso con mantequilla de vaca. Se finaliza bañando el lingote con una demiglace de vino tinto y una reducción de caldo de sus espinas, añadiendo unas gotas de aceite de trufa y ralladura de limón para un toque fresco.
La respuesta del público ha sido muy positiva, con la venta de unas 300 unidades en los primeros 10 días. Inicialmente, atrajo a clientes locales, pero tras aparecer en una revista francesa, ha captado la atención de numerosos turistas.
“"Parece ser que salió en alguna revista francesa y en los últimos días vinieron muchos turistas a probar el pintxo"
En octubre, el pintxo representará a Hondarribia en Valencia de Alcántara. El evento suele comenzar el viernes con una cena de presentación, seguido de la preparación y servicio del pintxo en bares locales el sábado. La competición oficial ante el jurado tiene lugar por la tarde, y los ganadores suelen experimentar un notable aumento en las ventas al día siguiente.
Arrieta destaca la importancia de la sencillez en estas elaboraciones, dada la diversidad de cocinas en los establecimientos participantes. "Nos vino bien para saber que hay que hacer cosas sencillas. No todos los restaurantes tienen cocinas tan preparadas como la nuestra", comenta.
“"Nos vino bien para saber que hay que hacer cosas sencillas. No todos los restaurantes tienen cocinas tan preparadas como la nuestra"
El pintxo no se ofrecerá de forma continua hasta octubre. Sin embargo, se plantea servirlo hasta la primera semana de julio, tras la feria medieval, antes de centrarse en la temporada alta de verano y en los platos de su carta principal.
La posibilidad de recuperarlo para el concurso internacional es interesante, aunque la gestión de los víveres es un desafío. Con el inicio de la temporada de bonito, Arrieta ve la oportunidad de preparar nuevas placas con carne similar.




