El número de fallecidos en Euskadi a causa de las temperaturas extremas ha ascendido a quince, tras la muerte de un residente en Álava. La ola de calor que se sufre desde el jueves ha provocado graves problemas de salud a decenas de personas.
Según el sistema de monitorización de la mortalidad diaria por todas las causas (MoMo) del Ministerio de Sanidad, en Euskadi murieron catorce personas entre el pasado viernes y el lunes. El fallecido este miércoles en Álava no está incluido en esa cifra. Esta herramienta, creada en 2004, registra el efecto de las temperaturas excesivas en la vida de las personas comparando la mortalidad diaria observada con la esperada.
Es probable que la cifra de defunciones sea mayor al cierre de la actual onda térmica, ya que se prevé que las altas temperaturas se mantengan al menos hasta el jueves. El Gobierno vasco ha incrementado la alerta a naranja en la zona cantábrica interior debido a la persistencia de temperaturas elevadas. La situación en Francia es similar, con 7 muertes atribuidas a la ola de calor.
Osakidetza, por su parte, había atendido desde el viernes hasta las 19:00 horas de este miércoles a 103 personas debido a los elevados valores térmicos, de las cuales 40 tuvieron que ser trasladadas a un centro hospitalario. Las edades de los asistidos han oscilado entre los 2 y los 98 años.
“"Lo habitual es que estos fallecidos sean enfermos crónicos con pluripatología a quienes las altas temperaturas provocan una descompensación severa. También pueden morir por estos episodios personas que practiquen deporte al aire libre o trabajen y tengan una exposición prolongada al sol."
Por provincias, Bizkaia concentra la mayoría de los fallecidos recogidos por el Ministerio de Sanidad vinculados al actual episodio térmico. Esta provincia también ha registrado las temperaturas más elevadas. El pasado viernes, la estación de Euskalmet en Sodupe (Güeñes) alcanzó los 39,1 grados, su récord histórico para un mes de mayo.
A nivel sanitario, los colectivos más vulnerables al calor son los niños (hasta 4 años), las personas mayores y los enfermos con patologías crónicas. Se recomienda evitar la exposición prolongada al sol, protegerse con gorros, hidratarse frecuentemente y ventilar la casa por la noche.
Un golpe de calor se produce cuando la temperatura corporal supera los 40 grados tras una exposición prolongada a altas temperaturas. Los síntomas más frecuentes incluyen cefaleas, visión borrosa, náuseas y vómitos, y en casos graves, inconsciencia. En caso de sufrir un golpe de calor, se debe llamar a emergencias y, mientras llega la ayuda, trasladar a la persona a un lugar fresco y aplicar paños húmedos.




