“Un millón de matronas más”. Con un lema tan expresivo, este colectivo celebró ayer su Día Internacional con una reivindicación sobre la mesa: el reconocimiento a su labor y la necesidad de aumentar su número en la sanidad vasca, así como los recursos necesarios para que puedan desarrollar sus competencias en todos los ámbitos de atención a la mujer.
El Colegio de Enfermería de Bizkaia ejerció de altavoz para difundir el mensaje de varias de estas profesionales que trabajan en centros hospitalarios del territorio. El trabajo de estas profesionales requiere tiempo, presencia y disponibilidad real, expresaron.
“"Cuidar a las matronas es también cuidar a las madres y a sus recién nacidos."
Esa mirada integral fue compartida por una matrona del mismo complejo hospitalario, quien destacó que el posparto “es un momento de adaptación” que “exige una formación especializada y una atención muy sensible y empática”.
“"No se trata solo de técnica, sino de darle seguridad a la mujer y ayudarle a confiar en su capacidad."
En su experiencia, detrás de muchas dificultades con la lactancia hay cansancio, miedo, expectativas no cumplidas o una gran exigencia interna. Por eso, consideró fundamental que las madres se sientan escuchadas “sin juicio” y recordó que “cada mujer tiene su propio ritmo y su propia forma de ser madre, y nuestro papel es acompañar, no dirigir”.




