Tras el apagón general que dejó sin suministro a la península ibérica el 28 de abril de 2025, los expertos señalan que el riesgo de una situación similar no puede descartarse por completo, aunque es poco probable. Un investigador en transición energética de la EHU subraya que "el riesgo cero no existe", y que en un sistema complejo pueden encadenarse diversos factores hasta generar una incidencia.
Un profesor del Departamento de Energía y Combustibles de la Escuela de Minas y Energía de la Universidad Politécnica de Madrid añade que es "altamente improbable" que coincidan una serie de eventos muy concretos, pero no "imposible". Esta posibilidad, aunque remota, traslada el foco a la capacidad de respuesta. Un año después, los cambios estructurales parecen limitados. Según el profesor, apenas se han introducido modificaciones de calado, realizándose solo ajustes operativos y retoques normativos.
“"Es improbable que se repita un hecho así, pero no imposible. Si ocurre, el desenlace podría ser similar."
El sistema eléctrico opera ahora con un esquema más reforzado, con más centrales en espera para sostener la red en caso de fallo. Sin embargo, esta solución mejora la respuesta inmediata, pero no corrige las debilidades de base. Los expertos advierten que se está pagando más por operar con mayores márgenes de seguridad, sin haber solucionado los problemas de fondo.
El gran déficit sigue estando en las infraestructuras: redes de transporte, sistemas de distribución e interconexiones internacionales. Sin esta base, cualquier avance en generación energética pierde parte de su eficacia. A esto se suma un contexto internacional incierto, con tensiones geopolíticas como el conflicto entre Estados Unidos e Irán, que añaden presión a un sistema dependiente del gas. Aun así, el Estado parte con ventaja por su red de regasificación y refinerías.
Para reducir la dependencia energética, es crucial acelerar las energías renovables. Ni siquiera la energía nuclear garantiza independencia, ya que el combustible se importa. Las renovables, en cambio, utilizan recursos autóctonos y reducen la exposición a tensiones geopolíticas. El crecimiento de la energía solar y eólica ha transformado el sistema, pero también ha elevado su exigencia técnica, y la gestión de la red no ha cambiado al mismo ritmo.




