Desde la pequeña localidad alavesa de Letona, se propone una ruta circular por la Sierra de Arrato. El recorrido tiene una longitud de 14,05 kilómetros y un desnivel positivo de 696 metros, situándose a poco más de diez minutos de Vitoria-Gasteiz.
El camino arranca en Letona, con su silencio y la cercanía de la Sierra de Arrato. El primer objetivo es la cima de Arratobe, con su pequeña ermita. El sendero deja atrás las últimas casas y el paisaje se abre, mostrando una mezcla alavesa de robles, matorral y pequeñas franjas de cultivo.
La Sierra de Arrato ha sido, desde la época medieval, un importante territorio de paso entre aldeas. Aparece citada en documentos del siglo XIII como Arrato Mendia, y varias de sus cimas conservan antiguos mojones de piedra que marcaban jurisdicciones.
La subida final a Arratobe es corta pero directa. La ermita, construida sobre los restos del llamado Castillo de Zaitegi, es testigo de una fortificación defensiva medieval. Las tropas de Alfonso VIII estuvieron allí y la ermita se construyó en el siglo XVI aprovechando los restos del antiguo castillo.
Desde la cima, se continúa hacia Azkorrieta, con un sendero que serpentea por zonas abiertas y panorámicas. Arrato, la cumbre principal, destaca por su amplitud y terreno herboso, ofreciendo amplias vistas.
El ascenso a Arrato es sencillo, aunque con algún repecho duro. Desde allí se divisan la Sierra de Cantabria y gran parte de la Llanada Alavesa. Posteriormente, se desciende al paso de Zarandona y se asciende a la cima de Armikelo, con su característica forma piramidal y el espectacular barranco de Oka.
Desde Armikelo se sigue hacia Undagana, con terreno ondulado y valles abiertos. Luego se atraviesa el cortafuegos que asciende a las faldas de Amaritu, desde donde se obtienen vistas del barranco de Zarandona. Finalmente, tras pasar por el arroyo Sakana, se regresa a Letona.
Para completar la jornada, se pueden visitar la torre de Letona, la torre de los Hurtado-Mendoza y el Castillo de Mendoza. También se recomienda visitar la cercana localidad de Murguia, con sus palacetes y edificios históricos. En cuanto a la gastronomía, se sugieren el restaurante Atabaka en el santuario de Nuestra Señora de Oro y en Murguia, el restaurante Casa del Patrón o Zuia Café.




