Bizkaia, un santuario vital para las aves migratorias

Las marismas de Urdaibai acogen anualmente a más de 300 especies de aves, sirviendo como punto clave de alimentación y descanso.

Imagen genérica de aves migratorias en Bizkaia, volando sobre las marismas de Urdaibai.
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Imagen genérica de aves migratorias en Bizkaia, volando sobre las marismas de Urdaibai.

Bizkaia, con las marismas de Urdaibai como epicentro, se consolida como un santuario esencial para las aves migratorias, recibiendo anualmente a más de 300 especies diferentes que buscan alimento y reposo.

Las aves migratorias viajan de una zona a otra del mundo en busca de alimento, algunas recorriendo más de 20.000 kilómetros desde el Ártico hasta el Antártico. Estas aves, como águilas pescadoras, garzas o cigüeñas, así como golondrinas y petirrojos, buscan climas más propicios para reproducirse. Bizkaia, y en particular las marismas de Urdaibai, es un punto de paso crucial para ellas, donde cada año se detienen más de 300 especies distintas.
Al igual que los humanos, en el mundo animal existen especies sedentarias y otras que realizan largas migraciones en ciertas épocas del año. Aunque la creencia popular las asocia con la búsqueda de un clima más benigno, el verdadero motor de su movimiento es la necesidad de encontrar alimento. Algunas aves se desplazan pocos kilómetros, mientras que otras superan los 20.000 kilómetros. Siempre buscan lugares donde alimentarse, anidar y procrear, generalmente ligados a climas más templados. Las golondrinas, por ejemplo, regresarán a África en agosto o septiembre, cuando el frío local reduce drásticamente la disponibilidad de insectos voladores.

"Se mueven a sitios en los que puedan encontrar su alimento."

un biólogo del Urdaibai Bird Center
Lo mismo ocurre con muchas aves marinas que visitan la región en invierno. En esa época, las temperaturas en Noruega pueden caer hasta los 35 grados bajo cero, congelando ríos y lagos y dificultando la pesca para aves como el martín pescador, que se desplaza a zonas más templadas. A la inversa, hay aves que invernan en África y vuelan al norte, a Groenlandia o Islandia, en busca de un verano corto pero muy productivo, con 24 horas de luz y una explosión de mosquitos que compensa el desgaste del viaje para una buena nidada.
Bizkaia se encuentra en la ruta migratoria del Atlántico Este, que se extiende desde latitudes nórdicas como Islandia o Groenlandia hasta el sur de África. Todas las aves que la recorren confluyen en Euskadi, un paraíso natural entre los Pirineos y el mar Cantábrico. Urdaibai funciona como un aeropuerto internacional, donde las aves hacen escala para repostar y descansar. Un ejemplo son las golondrinas anilladas en Urdaibai que viajan desde Finlandia hasta Sudáfrica, realizando etapas de 300 o 400 kilómetros, acumulando grasa como combustible.
Cada año, alrededor de 300 especies distintas, desde golondrinas hasta águilas pescadoras, pasan por Urdaibai. Diariamente, más de un millar de aves son contabilizadas en la laguna de Urdaibai, un espacio de apenas un kilómetro cuadrado. La comida y la tranquilidad son los principales atractivos de Urdaibai para estas aves, comparables a las áreas de descanso que los humanos buscan en largos viajes. También hay aves que migran siguiendo la línea de costa, como las pardelas sombrías, que llegan desde Tierra de Fuego, Argentina, tras recorrer 12.341 kilómetros antes de dirigirse al Ártico.
Urdaibai se ha consolidado como un punto de parada esencial, pero otras zonas como la desembocadura del río Barbadún en Muskiz o el Lea también reciben visitas anuales. A pesar de la urbanización, Bizkaia cuenta con excelentes lugares para las aves. Se estima que hace siglos, toda la desembocadura de la ría de Bilbao, desde La Peña hasta Getxo, pudo haber sido uno de los mayores humedales del Cantábrico, un “Doñana del Cantábrico”. Las aves, por instinto, aún reconocen esta zona como un buen lugar para detenerse, incluso en la ciudad de Bilbao.