Las noches en Bizkaia se han convertido en una estrategia contra los mosquitos y el calor sofocante, transformando el descanso en una batalla. Durante años, la identidad vasca se ha asociado a la lluvia, pero ahora, las temperaturas recuerdan a las de ciudades como Sevilla o Córdoba.
Una experiencia en Mérida hace dos años, donde el calor extremo obligó a cerrar los locales, parece repetirse ahora en Bizkaia, con establecimientos que empiezan a cerrar durante las horas de más calor.
“"Todavía no sé quién ganará la batalla de esta noche: el bochorno o los mosquitos."
Parece claro que Bizkaia deberá acostumbrarse a una realidad que antes consideraba ajena. El verdadero cambio no lo marcan los termómetros, sino la necesidad de replantearnos cómo vivimos y si nuestras infraestructuras están adaptadas a temperaturas que superan los 40 grados.




