El Bidasoa cierra la temporada con un claro triunfo en Cuenca y enfoca la final de Copa

El equipo de balonmano finaliza la liga en cuarta posición y aspira a la final de la Copa del Rey 30 años después.

Imagen genérica de un jugador de balonmano con el balón.
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Imagen genérica de un jugador de balonmano con el balón.

El Bidasoa de balonmano ha cerrado la temporada con una clara victoria en Cuenca (30-36), asegurando la cuarta posición en la liga y manteniendo viva la esperanza de alcanzar la final de la Copa del Rey 30 años después.

El Bidasoa ha puesto fin a la temporada con una contundente victoria ante el Cuenca (30-36), lo que le permite finalizar la liga en cuarta posición. Este triunfo abre al equipo las puertas de su segundo gran objetivo de la temporada: alcanzar la final de la Copa del Rey, algo que no logra desde hace 30 años.
El equipo había encadenado una racha de seis triunfos y un empate, lo que le había permitido depender de sí mismo para asaltar la tercera plaza. Sin embargo, la esperada victoria del Granollers ante el Caserío cerró esa puerta. A pesar de ello, el partido en Cuenca mantenía su relevancia: terminar la liga con una victoria, mantener el tono competitivo de cara a la Copa y asegurar la mejor posición posible en la clasificación.
El Bidasoa salió mentalizado y dominó el marcador desde el principio, salvo por un breve 3-2 inicial. En el minuto 12, los colegiados descalificaron a Perbelini, pieza clave en la defensa conquense. Posteriormente, Jevtic acumuló dos exclusiones entre los minutos 16 y 20, lo que condicionó el desempeño defensivo del equipo.
Antes del descanso, el Bidasoa logró una ventaja de cuatro goles (15-19), y en la segunda mitad mantuvo su dominio. El equipo, apoyado en su solidez como visitante, amplió la diferencia hasta los seis goles, asegurando una victoria que se materializó en el marcador final.
Con la liga concluida, al Bidasoa se le ha escapado el billete europeo en el último suspiro. No obstante, aún tiene la oportunidad de acceder a la final de Copa. Se enfrentará el viernes al Torrelavega y el sábado al ganador del choque entre el descendido Huesca y el anfitrión Eon Alicante. Una clasificación para la final supondría recuperar un hito que se resiste desde 1996.