Clubes de Bizkaia intensificarán el control de la lotería tras el incidente de Igorre

El problema en la venta de Lotería de Navidad, que ha afectado a más de un centenar de personas, ha impulsado a las asociaciones a revisar sus controles internos.

Imagen genérica de una pila de boletos de lotería, una mano con un bolígrafo y una calculadora al fondo.
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Imagen genérica de una pila de boletos de lotería, una mano con un bolígrafo y una calculadora al fondo.

El problema en la venta de Lotería de Navidad del club de rugby de Igorre, que ha dejado a más de un centenar de personas afectadas, ha impulsado a diversas asociaciones de Bizkaia a revisar sus controles internos.

Uno de los acontecimientos más comentados esta semana en Bizkaia ha sido el fiasco de la Lotería de Navidad en el club de rugby de Igorre. Más de un centenar de afectados han denunciado ante la Ertzaintza que se les adeudan 2,1 millones de euros en total, ya que el club vendió 225 papeletas de más vinculadas al tercer premio.
Un incidente similar ocurrió previamente en el pueblo leonés de Villamanín, donde el número con el que jugaba la comisión de fiestas resultó agraciado con El Gordo y, de nuevo, se vendieron demasiados boletos. Ambos sucesos han puesto sobre aviso a miles de personas que, de forma altruista, gestionan la lotería para sus clubes, asociaciones y entidades, y que cada año tienen en sus manos una enorme responsabilidad que puede acabar en disgusto y, está por ver, en responsabilidades penales.

"Lo que ha pasado en Igorre es algo que todos los que gestionamos lotería en entidades tenemos en mente porque te puede pasar. Ponemos todos los medios para que no pase, pero un error puede haber, la lotería es una locura. Se juntan muchas papeletas en poco tiempo y hay un abanico muy amplio de gente implicada."

un responsable de un club de fútbol
Si quienes gestionan la lotería ya se andaban con pies de plomo, ahora lo revisarán todo hasta la extenuación. Clubes como el Universitario de rugby de Bilbao se plantean adoptar medidas más específicas. El presidente de este club estudia la posibilidad de proponer a la junta directiva crear la figura del auditor solo para supervisar la lotería.
Según explican fuentes del sector, lo habitual cuando una entidad quiere vender participaciones es que contacte con una administración de lotería. Allí se diseñan las papeletas y se envían a imprimir el número de boletos que el club calcula que va a vender, que luego se entregan en tacos de 25 boletos. En función de esa estimación, se reservan una serie de décimos. Un responsable de una administración, que ofrece este servicio a una veintena de entidades cada año, explica que es raro que este tipo de asociaciones de barrio paguen los décimos por adelantado. Lo normal es que los vayan pagando poco a poco, según van dando salida a los boletos.
La fórmula más habitual es la de las papeletas de cinco euros, de los que uno va directamente al club y los usuarios juegan cuatro. Cada boleto, por tanto, equivale a la quinta parte de un décimo. Si toca El Gordo, son 80.000 euros por papeleta, a lo que hay que descontar impuestos. No es ninguna tontería.
Unos días antes del sorteo, las entidades deben llevar todo el dinero a la administración para 'canjearlo' por décimos que se quedan en el local porque “sería raro que alguien se llevase 50, 100, 200 o 400 décimos, es un riesgo muy grande”. Loterías como la de Bilbao se afanan en llamar a sus clientes para advertirles de que no lo dejen todo para el último momento. Otra de sus recomendaciones es “destruir” las papeletas que no se hayan vendido, para evitar problemas.
Un trabajador de una administración de Bilbao que pide no identificarse alerta de los riesgos. “Hay gente que se lo toma muy en serio, pero otros no viven de esto y tampoco lo tienen como una prioridad. No llevan un control demasiado estricto y luego llegan las prisas, faltan papeletas…”, censura. E insiste en que la labor de asegurarse que las papeletas vendidas cuadran con el dinero es responsabilidad exclusiva de las asociaciones.
La financiación y la tradición son las principales razones detrás de la lotería. Para entidades pequeñas, como un club de ciclismo, puede suponer hasta el 20% de su presupuesto anual. La mayor parte de estas ganancias se destinan a su escuela de ciclismo. Además, existe un elemento emocional: “Jugar la lotería es una tradición. Hay personas que ya no tienen relación con el club pero que siguen jugando por mantener el vínculo”, ha señalado el presidente de un club.