Con motivo del Día de la Infancia Hospitalizada, que se celebra este 13 de mayo, Cruz Roja Juventud ha puesto en valor su labor para mejorar la experiencia hospitalaria de niños y adolescentes. El proyecto 'Infancia Hospitalizada' tiene como objetivo humanizar los entornos sanitarios y complementar la atención médica, ya que la hospitalización supone una ruptura con el entorno cotidiano de los menores, obligándoles a adaptarse a espacios y rutinas desconocidas.
El programa se desarrolla actualmente en tres hospitales de referencia: el Hospital de Txagorritxu en Álava, el Hospital de Basurto en Bizkaia y el Hospital Donostia en Gipuzkoa. Durante 2025, sumó unas 1.350 atenciones (300 en Álava, 404 en Gipuzkoa y 632 en Bizkaia), mientras que en lo que va de 2026 ya se ha atendido a más de 400 niños y niñas, lo que refleja el alcance y la necesidad de esta intervención en el entorno hospitalario.
La labor es posible gracias a 72 personas voluntarias que acuden semanalmente a los hospitales. Según explica una coordinadora de Cruz Roja Juventud, el objetivo es ofrecer “un espacio más lúdico a los peques que están ingresados”. La metodología consiste en invitar a los menores a las ludotecas para realizar juegos y manualidades, adaptándose a sus gustos y posibilidades.
“"Aprendemos un montón de la capacidad que tienen para pensar en lo positivo, de sacar una sonrisa aunque estén malitos."
Para aquellos que no pueden o no quieren salir de la habitación, los voluntarios han creado kits con manualidades, pinturas o sudokus. La coordinadora aclara que, si bien los hospitales ofrecen apoyo escolar con sus propios profesores, la labor de Cruz Roja se centra en “la otra parte, que es especialmente ese apoyo una vez terminan todos los quehaceres educativos, un poco ese ocio para no estar todo el día metidos en la habitación”.
El acompañamiento no solo busca prevenir la soledad y reducir la ansiedad de los menores, sino también la de sus familias. La coordinadora subraya que no hay que olvidarse de los familiares, para quienes la situación “siempre es un malestar”. La intervención les ofrece un respiro, permitiéndoles “descansar tranquilos mientras los pequeños están con nosotras”, o dándoles herramientas y posibilidades para jugar juntos.




